Una delegación de congresistas estadounidenses, integrada por el republicano Bernie Moreno y el demócrata Rubén Gallego, visitó Colombia en una agenda que incluyó encuentros con el presidente Gustavo Petro, líderes de la oposición y empresarios. Los temas centrales abordados fueron seguridad, narcotráfico, inversión y la situación política del país, en medio de un contexto marcado por las tensiones entre el gobierno y la oposición.
Moreno y Gallego sostuvieron una reunión con el expresidente procesado Álvaro Uribe, donde discutieron desafíos en seguridad y la lucha contra el narcotráfico. Uribe, quien tras su condena ha retomado la vocalía como opositor de Petro, compartió su perspectiva sobre estos problemas, aunque no se divulgaron detalles concretos de acuerdos o posturas. La presencia de los congresistas en este encuentro puede reflejar el interés de Estados Unidos en actores de la oposición más allá del gobierno nacional.
Previamente, los legisladores se reunieron con alcaldes en Cartagena, ciudad que busca consolidarse como un epicentro diplomático regional. Allí, el alcalde Dumek Turbay resaltó la importancia de la ciudad para el diálogo internacional. Sin embargo, la agenda con el presidente colombiano no estuvo exenta de críticas. María Fernanda Cabal, senadora del Centro Democrático, advirtió a los visitantes sobre una presunta «manipulación judicial» y violencia contra la oposición en Colombia. Cabal, aliada de Uribe, instó a los congresistas a no dejarse «engañar» por narrativas oficiales, reflejando la polarización que persiste en el escenario político local. La reunión con el presidente Petro estivo marcada por la expectativa por la decisión de Estados Unidos sobre la descertificación de Colombia en la lucha contra las drogas, la relación bilateral, el presupuesto destinado en ayudas para el país y la preocupación por que se pueda agudizar la violencia por las elecciones de 2026.
La visita dejó en evidencia los distintos intereses de los actores colombianos en su vínculo con Estados Unidos. Mientras el gobierno de Petro busca fortalecer relaciones con Washington en áreas como el medio ambiente y la paz, la oposición insiste en denunciar lo que considera un deterioro democrático. Los congresistas, por su parte, mantuvieron un perfil discreto, sin declaraciones públicas que revelan posturas definitivas.

