El gobierno de Gustavo Petro avanza en la implementación de la iniciativa «Regiones de Paz», un plan diseñado para establecer zonas prioritarias donde se desarrollen diálogos con grupos armados ilegales. El borrador del decreto propone la creación de estas regiones en áreas estratégicas para las negociaciones, como el Catatumbo, el sur de Córdoba y el norte del Cauca. El objetivo es reducir la violencia y generar condiciones para acuerdos de paz, aunque el texto aún está en discusión y podría modificarse.
Sin embargo, el escenario es complejo. Mientras el gobierno busca acercamientos, se reportan nuevos enfrentamientos entre grupos armados. Se revelaron indicios de que alias Andrey, líder de las disidencias de las FARC, habría retomado confrontaciones con el ELN en el Catatumbo. Según fuentes militares, este recrudecimiento de la violencia se evidenció tras interceptaciones de comunicaciones del grupo, lo que plantea dudas sobre la viabilidad de los diálogos en medio de disputas territoriales.
A esto se suma la presión de grupos armados sobre la población civil. En el norte del Cauca y sur del Valle, las disidencias citaron a conductores de transporte intermunicipal a reuniones forzosas, lo que llevó a la suspensión temporal de rutas por temor a extorsiones y reclutamiento. Este tipo de acciones refleja el control que aún ejercen estos actores en zonas clave.
Mientras el gobierno intenta destrabar tensiones internas y logra un encuentro entre Armando Benedetti y Francia Márquez, tras diferencias públicas con Petro, en un intento por coordinar esfuerzos en materia de paz, especialmente en el Cauca. Este acercamiento sugiere que, pese a las disputas, hay intentos por mantener una línea común en la política de Paz Total.
El gobierno sostiene su apuesta por las negociaciones, pero el panorama sigue marcado por la fragmentación de los grupos armados y la repercusión de sus enfrentamientos en las comunidades. El éxito de las Regiones de Paz parece depender no solo de la voluntad política, sino de la capacidad para contener las dinámicas bélicas que aún dominan estos territorios.

