Las exportaciones mexicanas superaron por primera vez los 80 mil millones de dólares en julio, con ventas al exterior por 81 mil 420 millones y un repunte anual del 43,7%, el mayor crecimiento en poco más de cinco años, según registros del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). El impulso vino de las manufacturas distintas de las automotrices, que aumentaron 64,9% y representaron 73% del total, mientras las exportaciones no petroleras dirigidas a Estados Unidos —el 84,5% de las ventas— se dispararon 49,8% anual.
La explicación que ofrecen los analistas apunta a un fenómeno específico: la demanda estadounidense de insumos para construir centros de datos asociados a la inteligencia artificial, en un momento en que Washington endurece las restricciones a la importación de esos componentes desde países asiáticos. El economista en jefe de Actinver, Enrique Covarrubias, sostiene que las cifras muestran a México convertido en sustituto de esos proveedores, lo que refuerza la integración entre las cadenas productivas de ambos países. El sector automotriz, en cambio, apenas creció 2,4% anual, pese a los aranceles del 25% que mantiene la administración estadounidense.
Las importaciones también marcaron un récord, con 82 mil 267 millones de dólares y un alza del 45%, de modo que la balanza comercial cerró julio con un déficit de 848 millones, el primero desde febrero. Banamex revisó al alza sus proyecciones y ahora prevé un superávit de 14 mil 221 millones de dólares para el año, cuando antes anticipaba un déficit. Los analistas advierten, sin embargo, que el desempeño del sector externo seguirá atado a la evolución de las negociaciones comerciales con Estados Unidos y al proceso de revisiones anuales del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), en particular a lo que se resuelva sobre aranceles, reglas de origen y contenido regional en la industria automotriz.

