Los incendios forestales en Columbia Británica se agravaron durante esta semana después de un mes y medio de sequía persistente en el interior de la provincia, que desde mediados de julio venía alimentando decenas de focos activos en la región del Okanagan. El incendio de Bald Range, que estalló el 7 de agosto en Summerland y se expandió con extrema rapidez, provocó la mayor evacuación de la temporada: unas 18 mil 900 personas permanecían bajo orden de evacuación esta semana, mientras otras 10 mil recibieron alertas para prepararse a dejar sus hogares. Una mujer de 80 años murió el 8 de agosto cuando intentaba escapar de las llamas junto a un familiar, según confirmó la policía. El primer ministro David Eby declaró el estado de emergencia provincial ese mismo día, cuando más de cien incendios ardían simultáneamente en distintos puntos de la provincia.
Para reforzar el operativo, unos 100 bomberos mexicanos llegaron a Columbia Británica en distintos contingentes a comienzos de agosto, sumándose a brigadas de Yukón, Alberta y Quebec, además de refuerzos de Australia y Nueva Zelanda que también fueron convocados. La provincia solicitó además asistencia federal, y el gobierno de Ottawa aprobó el pedido de ayuda para garantizar alojamiento y provisiones a los evacuados, en momentos en que muchos de ellos denunciaban largas filas y falta de cupo en los centros de recepción.
Los incendios empiezan a tener también un impacto económico considerable en el valle de Okanagan, uno de los principales polos turísticos, frutícolas y vitivinícolas del país. Productores de vino reportaron cosechas de uva completamente inutilizadas por el “smoke taint”, el sabor ahumado que el humo prolongado deja en la fruta y que la vuelve inservible para la elaboración de vino. El ministerio provincial de Agricultura confirmó que unos 50 mil animales quedaron dentro de zonas bajo orden de evacuación, lo que obligó a productores ganaderos a trasladar manadas enteras en medio de las llamas. Un productor local calculó en más de 300 mil dólares canadienses (215 mil dólares estadounidenses) las pérdidas de una sola cosecha de duraznos que no pudo recolectarse a tiempo.

