En la antesala de la segunda ronda de conversaciones para la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), prevista para los días 16 y 17 de junio en Washington, la presidenta Claudia Sheinbaum reafirmó que el acuerdo comercial debe mantenerse por los beneficios que genera para los tres países. La posición mexicana se expresa en un contexto de creciente incertidumbre sobre el futuro del tratado y sobre el alcance de su eventual actualización.
Las tensiones se han visto reforzadas por las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien puso en duda la continuidad del T-MEC y cuestionó la relación comercial con México y Canadá, al señalar desequilibrios en materia de comercio exterior. Sus dichos reactivaron debates en sectores industriales sensibles, en particular el automotriz, donde persisten discusiones sobre aranceles, reglas de origen y condiciones de competencia regional.
Frente a este escenario, el gobierno mexicano ha buscado sostener la importancia de la integración productiva de América del Norte, destacando los beneficios del tratado en términos de comercio, inversión y empleo. La administración de Sheinbaum, a través del secretario de Economía Marcelo Ebrard, ha insistido en que la economía regional funciona de manera complementaria y que el T-MEC ha contribuido a fortalecer la competitividad de México en el marco del nearshoring.
El proceso de revisión previsto para 2026 abre una etapa de negociación en la que México busca preservar la arquitectura central del acuerdo, al tiempo que enfrenta presiones políticas desde Washington para introducir ajustes en sectores estratégicos. Las próximas rondas de diálogo serán determinantes para medir el margen de continuidad del esquema trilateral.

