Este domingo 31 de agosto, miles de personas se congregaron en el Viejo San Juan para participar en la Marcha por la Independencia de Puerto Rico, una manifestación que reunió a más de tres mil asistentes. La movilización recordó momentos clave del movimiento independentista, como el 40.º aniversario del arresto de los Macheteros en 1985 y el 20.º aniversario del asesinato de Filiberto Ojeda Ríos en 2005 por parte de la inteligencia de Estados Unidos. Con banderas, carteles, música y consignas, la marcha recorrió las calles históricas de la capital hasta llegar al Palacio de Justicia Federal.
La convocatoria fue respaldada por sindicatos, colectivos sociales, feministas y ambientalistas, además de sectores políticos ligados a la independencia. Entre las figuras presentes destacó la actriz Edna Lee Figueroa, quien, junto a un grupo de mujeres, se vistió como “Las Lolitas” en homenaje a Lolita Lebrón, activista emblemática de la causa. La presencia de referentes culturales subrayó el vínculo entre identidad nacional, expresión artística y reivindicación política.
La protesta no se limitó al archipiélago: ciudades con fuerte presencia de la diáspora puertorriqueña, como Nueva York, Nueva Jersey y Florida, también fueron escenario de marchas simultáneas. Estas expresiones buscan reforzar la idea de que el reclamo por la independencia y la descolonización trasciende las fronteras territoriales y forma parte de la vida de los puertorriqueños en la diáspora.
La fecha escogida para la manifestación coincidió con el noveno aniversario de la creación de la Junta de Control Fiscal, organismo establecido en 2016 mediante la Ley Promesa durante la administración de Barack Obama. Integrada por siete miembros designados por el presidente de Estados Unidos y uno por el gobernador de Puerto Rico, la junta ejerce un control directo sobre la economía de la isla con el objetivo de garantizar el pago de la deuda pública.
Diversos sectores consideran que esa deuda es “ilegítima” y denuncian que las medidas impuestas por la Junta han significado severos recortes en áreas sensibles. Entre las consecuencias señaladas se encuentran el cierre de escuelas, la reducción de pensiones y la pérdida de derechos laborales, factores que han impactado directamente en la salud, la educación y las condiciones de vida de la población puertorriqueña.

