Este martes 2 de septiembre el presidente de Guyana, Irfaan Ali, fue reelegido para un segundo mandato tras obtener 242 mil votos, lo que equivale al 55,31 % del total, frente a los 109 mil alcanzados por su principal oponente, Azruddin Mohamed, del partido We Invest in Nationhood (WIN). El gobernante, de 45 años y líder del Partido Progresista del Pueblo/Cívico (PPP/C), logró la mayoría en ocho de los diez distritos del país sudamericano. Aunque la participación fue menor que en 2020, su partido consiguió ampliar el porcentaje de apoyo y consolidar una “mayoría” en el Parlamento de 65 miembros, según adelantó el vicepresidente Bharrat Jagdeo.
Uno de los principales ejes de la campaña y del debate electoral fue la gestión de las enormes reservas de petróleo descubiertas en 2019 por la petrolera estadounidense ExxonMobil. El contrato firmado en 2016 concede a la compañía un 85,5 % de los ingresos, mientras que el Estado guyanés recibe apenas el 14,5 %. Además, en virtud del acuerdo, las empresas extranjeras no pagan impuestos sobre la renta, pues el propio Ministerio de Petróleo puede asumir ese compromiso. La oposición exigió renegociar las condiciones, mientras que Ali defendió la “inviolabilidad” de los contratos para no ahuyentar inversiones.
El petróleo ha transformado la economía guyanesa. Desde que ExxonMobil inició la producción en diciembre de 2019, el país se ha convertido en una de las economías de más rápido crecimiento del mundo. En 2024, el Fondo Monetario Internacional informó que Guyana registró un crecimiento del 43,6 %, el más alto a nivel global. Con cerca de 800 mil habitantes, la nación caribeña posee ahora uno de los mayores niveles de reservas probadas de crudo per cápita. Sin embargo, la bonanza no se traduce en mejoras generalizadas: el Banco Interamericano de Desarrollo calculó que un 58 % de la población todavía vive en la pobreza.
Durante la campaña, Ali prometió utilizar los ingresos petroleros para modernizar la infraestructura y reducir la pobreza. Una de sus principales propuestas es la creación de una renta básica de 100 mil dólares guyaneses (unos 480 dolares estadounidenses) para todos los ciudadanos mayores de 18 años con pasaporte o documento de identidad. Sus opositores, en cambio, lo acusan de favorecer a grupos vinculados al PPP en la distribución de los recursos y sostienen que el auge económico no se refleja en la vida cotidiana de la mayoría.
La reelección de Ali también está marcada por un fuerte acercamiento a Estados Unidos, tanto en el plano económico como militar. En 2023, Guyana se unió al Marco de Derechos Humanos del Comando Sur, lo que permitió intensificar la cooperación en doctrina, entrenamiento y operaciones conjuntas. Ese mismo año se realizaron los ejercicios Tradewinds en territorio guyanés, con participación de Estados Unidos, México, Canadá, Gran Bretaña, Francia y los 15 países de la Comunidad del Caribe (CARICOM). El Comando Sur también invirtió en la modernización de la infraestructura militar, incluyendo la Guardia Costera en Georgetown y el aeropuerto internacional.
Ali mantiene además una relación personal con la Casa Blanca: estudió en el Centro William J. Perry para Estudios Hemisféricos de Defensa, vinculado al Departamento de Defensa estadounidense. Bajo su mandato, Washington se consolidó como socio clave en la seguridad regional y en la explotación energética. No obstante, este alineamiento ha generado inquietud en algunos países vecinos, especialmente por las tensiones territoriales con Venezuela y el creciente papel de Estados Unidos en la seguridad del Caribe.

