El gobierno de Santiago Peña profundizó su alineamiento con Washington tras la firma de un memorando con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio. El acuerdo convierte a Paraguay en una “sala de espera” para ciudadanos de terceros países que buscan asilo en Estados Unidos, comprometiendo al país a recibirlos hasta que se adopte una decisión definitiva sobre sus solicitudes.
El memorando entró en vigor de manera inmediata, sin discusión parlamentaria, y establece que Paraguay no podrá devolver a los solicitantes a sus países de origen en caso de riesgo de persecución. La medida fue presentada por Rubio como una muestra de cooperación en seguridad y migración, destacando a Peña como “amigo de Estados Unidos” y aliado clave en la región.
En paralelo, Asunción busca acceder al programa de exención de visas que permitiría a ciudadanos paraguayos viajar a Estados Unidos sin necesidad de visado por un máximo de 90 días, algo que el gobierno considera parte del paquete diplomático con Washington.
La firma del acuerdo coincidió con la iniciativa del presidente del Congreso, Basilio “Bachi” Núñez, de replicar la línea estadounidense al proponer que el Cártel de los Soles sea declarado organización terrorista en el parlamento nacional.

