El presidente de Paraguay, Santiago Peña, realizó un cambio inesperado en su agenda internacional al desviarse de su viaje oficial a Italia para asistir a la “Cumbre de la Paz” en Sharm el Sheikh, Egipto, tras la firma del acuerdo entre Israel y Hamás. Peña fue el único mandatario latinoamericano invitado al encuentro, encabezado por el presidente egipcio Abdel Fatah al Sisi y el estadounidense Donald Trump, y al que también asistieron representantes de unos veinte países, así como el secretario general de la ONU, António Guterres.
La participación de Peña generó críticas dentro de Paraguay por no haber informado formalmente al Congreso sobre la modificación de su itinerario. El mandatario solo comunicó verbalmente su desvío al presidente del Congreso, Basilio Núñez, antes de que se elaborará la nota oficial. La oposición, liderada por figuras como Pedro Alliana, cuestionó la legalidad y la falta de transparencia del viaje, mientras que el oficialismo defendió la decisión como un “hecho histórico” que posiciona a Paraguay en un escenario internacional relevante.
En Egipto, Peña destacó que su asistencia respondía a una invitación directa de Donald Trump y enfatizó que representaba a América Latina en un evento de trascendencia global. Durante la cumbre se sellaron compromisos multilaterales para garantizar la implementación del acuerdo en Gaza, incluyendo la liberación de rehenes por parte de Israel y Hamás, marcando un paso significativo hacia la estabilidad en la región. Además, la presencia de Peña reafirma el alineamiento estratégico de Paraguay con Estados Unidos e Israel, consolidando su rol en escenarios diplomáticos clave. Este viaje constituye el número 54 de Peña desde su asunción en 2023 y simboliza, según el oficialismo, un hito en la proyección internacional de Paraguay.

