El 7 de agosto, durante la conmemoración de la Batalla de Boyacá en Leticia, el presidente Gustavo Petro reactivó un diferendo diplomático con Perú al declarar que Colombia no reconoce la soberanía peruana sobre la isla de Santa Rosa y que el distrito creado unilateralmente por Perú vulnera importantes instrumentos jurídicos binacionales. El mandatario insistió en que dicha isla, junto con otras formaciones surgidas tras el único acuerdo de delimitación de 1929, no ha sido asignada a ninguno de los dos países, y consideró que el acto peruano constituye una “violación al derecho internacional”; además, criticó la exigencia de registro de embarcaciones como una amenaza a la libre navegabilidad del Amazonas.
En ese marco, el Ministerio de Relaciones Exteriores colombiano presentó notas de protesta contundentes y afirmó que era necesario reactivar la Comisión Mixta Permanente para la Inspección de la Frontera Colombo‑Peruana (COMPERIF), mecanismo de concertación bilateral establecido para estos casos. Colombia confirmó su participación en una próxima sesión de la comisión programada para mediados de septiembre en Lima.
Por su parte, la cancillería peruana respondió que la isla se encuentra bajo plena soberanía de Perú, en virtud del Tratado de Límites y Libre Navegación Fluvial de 1922 y los trabajos demarcatorios realizados por la Comisión Mixta. La presidenta Dina Boluarte, desde Japón, envió un mensaje a su país afirmando que “no hay nada que tratar” con Colombia en este asunto, respaldando la vigencia de los tratados y defendiendo que la isla se ha sentido peruana durante más de un siglo.
A propósito de las características geográficas del conflicto, expertos consultados destacaron que la isla se formó como resultado de procesos naturales del río Amazonas, específicamente de sedimentación, y señalaron que emergió en territorio peruano, lo que complica la delimitación y requiere soluciones conjuntas.
En este contexto, el ministro del Interior colombiano, Armando Benedetti, urgió a que la reclamación territorial sea “muy fuerte”, aunque también advirtió que no se busca un conflicto. En una reacción posterior, Benedetti afirmó haber anticipado el tono del conflicto y advirtió que “esto se va a poner feo” si no se resuelve a través del diálogo.
El evento en Leticia también estuvo marcado por una imagen política significativa: la reaparición pública de la vicepresidenta Francia Márquez al lado del presidente Petro, luego de semanas de distanciamiento visible entre ambos. Su presencia fue interpretada como una señal de recomposición interna en el Ejecutivo, en medio de una coyuntura diplomática sensible.
Finalmente, en declaraciones a medios extranjeros, el presidente Petro advirtió que la disputa “va a sobrepasar varios gobiernos” si no se soluciona a tiempo, recordando que el Tratado de Río de Janeiro prevé procedimientos de concertación para estos casos y que la naturaleza cambiante del río genera una “frontera móvil”, lo que exige acuerdos recurrentes.

