El 13 de marzo, la presidenta Claudia Sheinbaum, junto a los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de Colombia, Gustavo Petro, suscribió una declaración conjunta exigiendo el cese al fuego inmediato en Oriente Medio, en una convocatoria impulsada inicialmente por el mandatario colombiano y realizada en vísperas de la próxima cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en Bogotá. La iniciativa contrasta con la política de intervención militar promovida por el presidente estadounidense Donald Trump y ocurre pocos días después de la Conferencia de las Américas, celebrada en Florida, donde Washington lanzó su iniciativa regional de seguridad conocida como Escudo de las Américas.
Este posicionamiento conjunto expresa una convergencia entre gobiernos progresistas latinoamericanos ante la política de Washington hacia la región. Gustavo Petro y Claudia Sheinbaum hablaron por teléfono días antes, y el mandatario colombiano hizo lo propio con Luiz Inácio Lula da Silva para articular un pronunciamiento común sobre la guerra en Irán.
Durante la misma jornada del viernes, en conferencia de prensa, Sheinbaum encuadró la postura adoptada en los principios históricos de la política exterior mexicana —no intervención, solución pacífica de controversias y autodeterminación—, los mismos que ha invocado frente al intervencionismo estadounidense en el Caribe, y recordó el reciente aniversario del Tratado de Tlatelolco, que establece a América Latina y el Caribe como una región libre de armas nucleares.

