El Senado aprobó por unanimidad una ley para reactivar el financiamiento de la mayor parte del Department of Homeland Security (DHS), después de 42 días de parálisis parcial. El texto restablece fondos para la TSA (Transportation Security Administration), FEMA (Federal Emergency Management Agency) y la Guardia Costera, pero deja afuera a ICE y a las operaciones de control fronterizo que están en el centro del conflicto político. La medida todavía debe pasar por la Cámara de Representantes. Un día antes, Donald Trump había anunciado que ordenaría el pago inmediato de los agentes de la TSA como salida de emergencia.
El impacto del paralización ya quedó instalado y no se corrige de un día para otro. La crisis dejó a unos 50 mil trabajadores de la TSA sin cobrar desde mediados de febrero; más de 480 agentes renunciaron y en varios aeropuertos las filas de seguridad llegaron a superar las cuatro horas. En su testimonio ante el Congreso, la propia TSA describió el cuadro como una presión operativa extraordinaria, con daños en retención de personal, contratación y capacidad de respuesta.

