La Comunidad del Caribe (CARICOM) reafirmó recientemente su compromiso de mantener la región como una “Zona de Paz” en medio de la creciente tensión en el Caribe derivada del despliegue militar de Estados Unidos y los recientes ataques extrajudiciales que viene realizando en la zona. A través de un comunicado oficial del 18 de octubre, la organización reafirmó el principio de mantener la Región del Caribe como Zona de Paz. La declaración fue respaldada por todos los Estados miembros, con la excepción de Trinidad y Tobago.
La decisión de CARICOM se dio a conocer tras una reunión de jefes de Estado, poco después de que se registrara una protesta frente a la embajada de Estados Unidos en Puerto España, Trinidad y Tobago. La manifestación, organizada por la Asamblea de los Pueblos del Caribe, denunció los asesinatos extrajudiciales cometidos por el gobierno estadounidense, que hasta el momento ha dejado a más de 27 víctimas fatales, y llamó a la organización regional a abordar lo que consideraron una “situación de emergencia”.
Entre las demandas de los manifestantes se incluyó el rechazo al uso de territorios caribeños como bases militares para operaciones contra Venezuela. Recientemente, líderes como el primer ministro de Antigua y Barbuda, Gaston Browne, aseguraron que su país no albergará activos ni instalaciones militares extranjeras, y que no participará en ninguna acción militar, reafirmando su preferencia por mantener la región libre de bases militares. Mientras que el primer ministro de Granada aseguró estar evaluando la solicitud de Estados Unidos para instalar un sistema de radar en su Aeropuerto Internacional Maurice Bishop.
Mientras tanto, durante el fin de semana pasado, Estados Unidos emitió una alerta para sus ciudadanos en Trinidad y Tobago, instándolos a evitar instalaciones gubernamentales estadounidenses en medio de la acumulación militar y los ataques con drones en la región. El anuncio de Estados Unidos se produjo después de que familiares y vecinos identificaran a dos ciudadanos de Trinidad y Tobago entre un grupo de seis personas que habían sido asesinadas en uno de los barcos que el ejército estadounidense atacó. A pesar de la gravedad de la situación, la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, quien ha expresado su apoyo a las acciones estadounidenses contra presuntos transportes de drogas, se mantuvo sin condenar el asesinato de civiles.
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