Este 26 de octubre se eligen diputados y senadores nacionales para renovar el Congreso a partir de que los legisladores electos asuman el 10 de diciembre. No solo se votará para renovar 127 bancas de diputados (la mitad de la Cámara Baja) y 24 de senadores (un tercio del Senado), sino que además se definirá una nueva correlación de fuerzas.
Cada fuerza pone bancas en juego. La Libertad Avanza llega a estos comicios con apenas ocho de sus 39 bancas de diputados en juego y ninguna en el Senado, por lo que tiene poco para perder y mucho por ganar, lo saben de uno y otro lado de la grieta. El PRO de Mauricio Macri renueva 21 de sus 35 bancas en Diputados y dos de sus siete en el Senado. A partir del acuerdo cerrado con el partido libertario, los escaños que logre retener se sumarán al bloque oficialista y así intentará darle mayor contrapeso frente a la oposición.
El peronismo llega como la fuerza política con más bancas en riesgo, las que corresponden al muy buen resultado que obtuvo en 2019 para el Senado y a la buena elección que hizo en 2021 para la Cámara Baja. El 26 de octubre pone en disputa 46 de sus 98 escaños de la Cámara de Diputados y 15 de las 30 que tiene en el Senado.
El oficialismo se juega una partida importante en medio de un vendaval económico y social. El dólar continúa aumentando a pesar de la fuerte intervención del Tesoro norteamericano que viene desembolsando más de mil millones de dólares en el mercado cambiario. La inflación, caballo de batalla discursivo del gobierno, aumentó lentamente en los últimos cuatro meses. Cae la industria, cae el consumo interno, aumentan los despidos, y la imagen positiva del presidente Javier Milei se ve seriamente afectada envuelta en escándalos de corrupción y muestras de falta de contacto con las demandas inmediatas de la sociedad. La continuidad del plan económico basado en el dólar barato y “fiesta financiera” se plebiscita este domingo junto a gran parte del equipo presidencial, con ministros que renuncian y otros que amenazan con hacerlo.
Por su parte, el peronismo viene con la potencia del triunfo electoral del 7 de septiembre en la provincia de Buenos Aires, donde Fuerza Patria venció con una diferencia de 14 puntos a la lista impulsada por Javier Milei. Cuenta con un punto débil ya que se presentan con el sello Fuerza Patria solo en 12 de los 24 distritos electorales, en el resto se presenta con alianzas locales y nombres particulares (Unidos Podemos en Chubut, Fuerza Entre Ríos en Entre Ríos, Frente de la Victoria en Formosa, por poner algunos ejemplos).
La fuerza de ultraderecha, que va en alianza con el PRO y sectores de la Unión Cívica Radical en la mayoría de las provincias, ve como positivo sacar alrededor del 35% de los votos a nivel nacional. Por su parte el peronismo espera dar el batacazo en algunas provincias importantes como Buenos Aires, Río Negro y Santa Fe, y cosechar buenos resultados en la Ciudad de Buenos Aires (territorio históricamente antiperonista), y observar que la sumatoria de votos de todos sus sellos muestren un respaldo nacional que empate o supere la cantidad al oficialismo. Por su parte, Provincias Unidas, una fuerza compuesta por gobernadores centristas, se impulsa en 14 distritos y apela a mostrarse como espacio de recambio moderado ante un posible derrumbe del gobierno. Las encuestas hablan de una elección muy reñida, pero siempre hay lugar para sorpresas y han sido muy inexactas las últimas elecciones.

