Uruguay asumió dos responsabilidades relevantes en el plano internacional que refuerzan su presencia en ámbitos multilaterales de desarrollo y cooperación política. Por un lado, el país tomó por primera vez la presidencia del Grupo de los 77 (G77) y China, el principal espacio de articulación de los países en desarrollo dentro del sistema de Naciones Unidas. La asunción estuvo a cargo del canciller Mario Lubetkin durante una ceremonia en la sede de la ONU, con participación del secretario general António Guterres y otras autoridades. Desde Cancillería se informó que la presidencia uruguaya buscará garantizar continuidad en la agenda del grupo, fortalecer la cohesión interna y coordinar posiciones comunes del Sur Global en debates vinculados a desarrollo, financiamiento, deuda, comercio internacional y reforma del sistema multilateral.
En paralelo, Uruguay asumió la presidencia del Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral (CIDI) de la Organización de los Estados Americanos (OEA), órgano encargado de promover políticas de desarrollo económico, social y humano en la región. El cargo fue asumido por el representante permanente ante la OEA, Edison Lanza, quien señaló el rol histórico del CIDI como espacio central para el desarrollo integral de los países de América. Durante la misma sesión, Uruguay intervino en el debate sobre la situación en Venezuela, a partir de un informe presentado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. En ese marco, Lanza reiteró la posición uruguaya de priorizar la promoción y protección de los derechos humanos, el respeto al derecho internacional y la búsqueda de salidas pacíficas mediante el diálogo y la negociación, lideradas por actores venezolanos.

