Reporte Político Semanal

A las puertas de un boom petrolero, el país acude a las urnas para elegir un nuevo parlamento

Este domingo 25 de mayo, casi 400 mil surinameses están convocados a las urnas para renovar la Asamblea Nacional, el parlamento unicameral de 51 escaños que definirá el rumbo político del país durante los próximos cinco años. De acuerdo con el sistema político de Surinam, una vez finalizadas las elecciones, será esta misma Asamblea la encargada de acordar y elegir al nuevo presidente durante las próximas semanas.

Con una población de aproximadamente 600 mil habitantes, Surinam es el país más pequeño de Sudamérica. Antigua colonia holandesa, obtuvo su independencia recién en 1975. Es el único país de la región cuyo idioma oficial es el neerlandés.

Las elecciones se celebran en un momento decisivo para Surinam, que podría representar un giro histórico para el país. Son los primeros comicios desde que se confirmara el hallazgo de vastas reservas de petróleo en aguas profundas, a unos 150 kilómetros de la costa. Con un volumen estimado de más de 750 millones de barriles recuperables, este descubrimiento podría convertir a la pequeña nación sudamericana en un nuevo actor clave en el mercado energético.

Actualmente, Surinam se alista para iniciar la explotación de estos recursos mediante su empresa estatal de energía, Staatsolie. Se estima que la producción y exportación de petróleo y gas en alta mar comenzará en 2028. El desarrollo estará a cargo de la compañía TotalEnergies, que operará el yacimiento GranMoru, ubicado en aguas profundas, con una capacidad proyectada de 220 mil barriles diarios.

Catorce partidos compiten en estas elecciones en Surinam. Entre las principales fuerzas se encuentra el gobernante Partido Progresista Reformista (VHP), liderado por el actual presidente Chan Santokhi, quien podría aspirar a un nuevo mandato. También se destaca el Partido de Liberación General y Desarrollo (ABOP), que integra el gobierno actual y ocupa la vicepresidencia.

En la oposición, una de las principales fuerzas es el Partido Nacional Democrático (NDP), fundado por el recientemente fallecido expresidente Desi Bouterse —quien gobernó de facto entre 1980 y 1987, y luego ejerció la presidencia constitucional entre 2010 y 2020—. Su principal referente actual es Jennifer Simons, médica y expresidenta de la Asamblea Nacional durante el mandato constitucional de Bouterse.

La gestión de Santokhi ha estado marcada por la implementación de medidas de austeridad y aumentos impositivos, exigidos por el Fondo Monetario Internacional como parte de la reestructuración de la deuda externa.

En un intento por recuperar apoyo, el presidente centró la campaña del VHP en el anuncio del programa “Regalías para todos”, que promete un bono de 750 dólares para cada ciudadano, financiado con las futuras ganancias petroleras.

Por su parte, la oposición ha buscado capitalizar el descontento social, enfocando su campaña en propuestas de mayor transparencia, estabilidad económica y descentralización. En los últimos días, en un clima de creciente tensión política, Simons acusó al oficialismo de preparar un fraude mediante “compra de votos, retiros sospechosos de candidatos y desorganización”.

Todo indica que ningún partido obtendrá una mayoría absoluta, por lo que la fuerza con más escaños deberá negociar una coalición con partidos menores. Estas conversaciones podrían extenderse durante semanas.

El nuevo gobierno enfrentará un escenario político complejo. Más allá de las promesas de crecimiento económico ligadas a la futura producción y exportación de petróleo y gas, el país atraviesa una situación delicada. Surinam registra una inflación elevada y una pobreza que afecta a casi una de cada cinco personas. A esto se suma una deuda pública que equivale al 79 % del PIB y una fuerte presencia del Fondo Monetario Internacional, cuyas exigencias han condicionado las políticas económicas.

En los últimos meses, el país también ha enfrentado serios problemas de seguridad. En 2024, los homicidios aumentaron un 382% y los crímenes armados un 123%, impulsados por el crecimiento de la economía ilícita y las crecientes desigualdades sociales.

En el plano internacional, y especialmente por su potencial rol como nuevo actor en el mercado energético global, Surinam deberá lidiar con un mayor interés por parte de potencias como Estados Unidos.

La petrolera estatal Staatsolie aún no ha adjudicado el 60 % de los bloques donde se presume que hay petróleo, lo que posiciona al país como un foco de atención en el escenario geopolítico.

A fines de marzo, como parte de su gira por la región, el jefe del Departamento de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, visitó Surinam y ofreció una conferencia de prensa junto al presidente Santokhi. Allí, Rubio advirtió sobre la creciente presencia de China en el país, a la que calificó como una amenaza. Surinam alberga una importante comunidad de origen chino y mantiene estrechos vínculos con la República Popular China, relación que se profundizó durante el mandato de Dési Bouterse (2010–2020). Se estima que China invirtió al menos 776 millones de dólares en el país, incluyendo obras clave en infraestructura de telecomunicaciones. En abril de 2018, Surinam se convirtió en uno de los primeros países latinoamericanos en adherir a la Iniciativa de la Franja y la Ruta.

Este domingo 25 de mayo, casi 400 mil surinameses están convocados a las urnas para renovar la Asamblea Nacional, el parlamento unicameral de 51 escaños que definirá el rumbo político del país durante los próximos cinco años. De acuerdo con el sistema político de Surinam, una vez finalizadas las elecciones, será esta misma Asamblea la …

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