La situación de las reservas del Banco Central argentino se encuentra en el centro del debate económico y político. El ministro de Economía, Luis Caputo, defendió el actual déficit en la cuenta corriente de dólares, que en el primer trimestre del año superó los cinco mil millones de dólares, calificándolo como “sano y hasta absolutamente razonable” en el marco de un “cambio de modelo” económico. Según Caputo, este desequilibrio responde a un aumento de la inversión y la demanda externa, acompañando el crecimiento de la actividad, y ya no financia el déficit del sector público sino que refleja el movimiento del sector privado.
El Gobierno sostiene que el tipo de cambio flota libremente y que no interviene en el mercado cambiario. Sin embargo, el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, admitió que el Estado adquirió aproximadamente cuatro mil millones de dólares en el último mes mediante distintas herramientas financieras, como block trades, repos y bonos. Aunque desde el oficialismo insisten en que estas operaciones no afectan la cotización del dólar, operadores del mercado y la oposición consideran que sí constituyen una intervención indirecta para recomponer reservas.
En este contexto, el dólar oficial superó los mil 200 pesos argentinos y las variantes bursátiles y el mercado informal se alinearon en torno a ese valor. Caputo atribuyó la suba a factores normales del mercado, desligando al gobierno de cualquier responsabilidad directa. No obstante, la narrativa oficial de no intervención contrasta con las acciones concretas de compra de divisas, lo que alimenta las críticas sobre la transparencia y la coherencia de la política cambiaria actual.
Desde la oposición, Cristina Fernández de Kirchner denunció que en apenas 45 días se “esfumaron” cuatro mil millones de dólares, atribuyendo la fuga al levantamiento del cepo cambiario, el aumento del déficit de cuenta corriente y la salida de capitales. La ex presidenta también criticó el modelo libertario de Milei, al que responsabiliza por el deterioro de la situación social y la falta de soluciones estructurales, señalando que más de la mitad de las familias argentinas no llega a fin de mes y se endeuda para cubrir necesidades básicas.

