El secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, presentó una estrategia ambiciosa para “desatar la dominancia militar estadounidense con drones”. En un memorando titulado “Unleashing U.S. Military Drone Dominance”, dirigido a los altos mandos del Pentágono, Hegseth describe los pequeños drones como “la mayor innovación en el campo de batalla de una generación”. Con un video oficial desde el césped del Pentágono, anunció la derogación inmediata de políticas que habían limitado la producción y compra ágil de sistemas no tripulados.
Entre las directivas clave, Hegseth ordenó dotar a cada escuadrón del Ejército con drones pequeños tipo FPV antes de finales del año fiscal 2026. Además, se permitiría que los soldados modifiquen drones en terreno, y estos se clasificarían como “consumibles” en lugar de activos durables, con la intención de evitar burocracias que retrasan su uso táctico. La táctica busca emular el uso de munición: rápida producción, bajo costo y disponibilidad inmediata.
Finalmente, estableció plazos precisos: para septiembre de 2025, las fuerzas armadas deben crear unidades piloto enfocadas en drones; antes de enero de 2026, se habilitará una lista oficial (“Blue List”) con sistemas UAV aprobados; y se espera que para 2027 estas capacidades drónicas estén plenamente integradas en entrenamientos y operaciones de la mayoría de las unidades.

