A menos de un mes de las elecciones generales programadas para el 17 de agosto de 2025, Bolivia atraviesa un escenario político marcado por tensiones, fragmentación y desconfianza en el proceso electoral. Las dinámicas entre el oficialismo, las facciones del Movimiento al Socialismo (MAS) y la oposición reflejan un panorama polarizado, con acusaciones de fraude, amenazas de violencia y un creciente descontento ciudadano.
El proceso electoral avanza con la confirmación de que el 17 de agosto los bolivianos elegirán a su presidente, vicepresidente, 130 diputados y 36 senadores para el período 2025-2030. La Unión Europea ha destacado que, hasta el 30 de julio, el proceso se desarrolla dentro del marco legal. Sin embargo, la confianza en el sistema electoral está en entredicho, especialmente por las acusaciones de fraude. Evo Morales, ha denunciado un supuesto «fraude monumental» orquestado por el gobierno de Luis Arce.
La fragmentación del MAS es un factor central en la coyuntura. El presidente Luis Arce, enfrenta un aislamiento político, ya que ningún candidato de izquierda acudió a su convocatoria para unificar el voto progresista el 25 de julio. Arce ha criticado la campaña por el voto nulo promovida por Morales, argumentando que esta estrategia beneficia a la derecha y su «angurria neoliberal«. Por su parte, Andrónico Rodríguez, candidato presidencial y ex aliado de Morales, ha calificado el gobierno de Arce como un «fracaso», señalando que el presente «da miedo».
El «evismo» ha intensificado su discurso confrontativo, elevando las tensiones preelectorales. El 28 de julio, una aliada de Morales fue detenida tras amenazar con «contar muertos» en lugar de votos, y enfrentará al menos 90 días de prisión preventiva. Otro dirigente evista propuso «quemar ánforas» como medida de protesta, mientras que el 31 de julio advirtió con la posible toma de aeropuertos tras las elecciones si no se respetan los resultados.
En el ámbito opositor, los candidatos Samuel Doria Medina y Jorge «Tuto» Quiroga han ganado terreno en las encuestas, según un estudio realizado por la empresa Ipsos Ciesmori, mientras que Andrónico Rodríguez registra una leve caída. Sin embargo, esa misma encuesta revela que el voto en blanco, nulo o indeciso supera a todos los candidatos, reflejando un creciente desencanto ciudadano con las opciones disponibles. Paralelamente, los candidatos opositores intentaron construir una opción de unidad reuniéndose en Santa Cruz para consolidar una alianza contra el MAS, aunque las divisiones internas persisten.
Finalmente, un evento significativo de estos últimos días fue el retiro del partido Morena, liderado por Eva Copa, de la carrera electoral. Morena justificó su declinación por el «hostigamiento» atribuido tanto a Evo Morales como a Luis Arce, y Copa aclaró que no será candidata. Esta decisión reduce a ocho las organizaciones políticas en competencia y reordena el tablero de cara al 17 de agosto.

