Durante su segunda visita de Estado al Reino Unido, Donald Trump fue recibido oficialmente por el Rey Carlos III en Windsor. Poco antes de partir el presidente estadounidense afirmó que se habían destruido tres embarcaciones venezolanas vinculadas al narcotráfico, aunque hasta ahora solo se han confirmado públicamente dos ataques: uno el 2 de septiembre, con 11 muertos, y otro a mediados de mes, con 3 fallecidos. Del supuesto tercer ataque no hay pruebas ni detalles oficiales: el propio Trump admitió que “vieron dos, pero fueron tres”.
Ya en Reino Unido, Trump fue recibido por una pomposa ceremonia diplomática, que fue seguida de reuniones oficiales con el primer ministro Keir Starmer en la residencia de Chequers para firmar una serie de acuerdos que buscan profundizar los lazos económicos, tecnológicos y de defensa entre ambos países. Trump destacó la larga historia compartida —la denominada “special relationship”— entre Estados Unidos y el Reino Unido, y los anfitriones británicos expresaron la intención de capitalizar la visita para atraer inversiones que revitalicen sectores clave de la economía.
Uno de los acuerdos centrales fue el “Tech Prosperity Deal”, un memorando de entendimiento que promete inversiones de alrededor de ciento cincuenta mil millones de libras (alrededor de doscientos mil millones de dólares) en infraestructura tecnológica, inteligencia artificial, computación cuántica y energía nuclear civil. Empresas como Microsoft, Nvidia y otras del sector tecnológico se comprometieron con valores importantes para, por ejemplo, construir centros de datos, desplegar chips de IA, y colaborar en proyectos nucleares para diversificar las fuentes energéticas del Reino Unido.
En el área de defensa, uno de los acuerdos más destacados es el que involucra a Palantir Technologies. Se prevé un contrato de aproximadamente setecientos cincuenta millones de libras ( aproximadamente mil millones dólares) con el Ministerio de Defensa británico para ampliar el uso del software de Palantir, que incluye herramientas de inteligencia artificial y análisis de datos para mejorar capacidades logísticas, de toma de decisiones militares, conciencia situacional en el campo de batalla y eficiencia operativa. Además, Palantir se comprometió a invertir mil quinientos millones de libras esterlinas (dos mil veintiún millones de dólares estadounidenses) en los próximos cinco años en el Reino Unido, lo que refuerza la idea de que este no es simplemente un contrato aislado sino parte de una estrategia más amplia de integración tecnológica en defensa.

