En su discurso ante la 80ª Asamblea General de la ONU, el discurso del presidente Luiz Inácio Lula da Silva articuló la defensa de la democracia brasileña frente a presiones externas con un llamado global a reordenar las prioridades internacionales hacia la lucha contra el hambre y la pobreza.
En la primera parte de su intervención, Lula reaccionó a las sanciones impuestas por el gobierno de Donald Trump contra autoridades judiciales brasileñas y familiares del ministro Alexandre de Moraes, tras la condena de Jair Bolsonaro a 27 años de prisión por intento de golpe de Estado y otros delitos. El mandatario calificó estas medidas como “arbitrarias e injerencistas”, sostuvo que no existe justificación para atacar la independencia del Poder Judicial y remarcó que Bolsonaro tuvo pleno derecho a la defensa. Según Lula, el fallo envió un mensaje a quienes intentan socavar la democracia.
En el mismo discurso, el presidente brasileño se enfocó en la agenda internacional. Señaló que la única guerra capaz de generar vencedores en todos los lados es la que se libra contra el hambre y la pobreza, cuestionó los altos gastos militares y las intervenciones unilaterales, y pidió destinar más recursos al desarrollo. Propuso aliviar la deuda externa de los países pobres, en especial africanos, establecer mecanismos de tributación global justa y fortalecer la cooperación multilateral.
Otro eje central de su intervención fue la regulación de las plataformas digitales. Lula afirmó que la red no puede seguir siendo una “tierra sin ley”, y que regular no implica restringir la libertad de expresión, sino extender al ámbito digital lo que ya es ilegal en el mundo real. Destacó la reciente aprobación en el Congreso brasileño de una de las leyes más avanzadas en protección digital de la infancia, además de iniciativas oficiales para promover competencia en los mercados tecnológicos, instalación de centros de datos sostenibles y la creación de una gobernanza multilateral en inteligencia artificial.
Lula celebró que Brasil haya salido nuevamente del Mapa del Hambre de la ONU, aunque advirtió que seiscientos setenta millones de personas siguen padeciendo hambre y más de dos mil trescientos millones enfrentan inseguridad alimentaria. Destacó, además, la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza, impulsada por su gobierno y ya respaldada por más de cien países.
El discurso también incluyó un llamado a regular las plataformas digitales, no como censura, sino como una forma de proteger especialmente a los más jóvenes y de garantizar que lo ilegal en el mundo real también lo sea en el virtual. Finalmente, Lula subrayó que la democracia sólo es plena si garantiza inclusión social, igualdad de género y condiciones dignas de vida.

