La Cámara de Diputados de Brasil aprobó de forma unánime, con 493 votos favorables y ninguno en contra, el proyecto de ley que establece la exención del Impuesto a la Renta para quienes perciban hasta cinco mil reales mensuales (aproximadamente 870 dólares). La medida, considerada una de las principales promesas de campaña del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, comenzará a regir a partir de 2026, siempre que reciba también el aval del Senado.
El proyecto contempla además un descuento progresivo en el impuesto para quienes perciben entre cinco mil y siete mil trescientos cincuenta reales mensuales (entre 870 y mil 280 dólares). Según cálculos oficiales, la medida beneficiará a dieciséis millones de contribuyentes, con un costo fiscal estimado de treinta y un mil doscientos millones de reales (aproximadamente cinco mil 400 millones de dólares) en 2026.
Para cumplir con la Ley de Responsabilidad Fiscal y evitar un desajuste presupuestario, el gobierno incluyó en el mismo paquete la creación de un impuesto mínimo de diez por ciento sobre la alta renta. Este tributo alcanzará a unas ciento cuarenta y un mil personas físicas con ingresos anuales superiores a seiscientos mil reales (alrededor de 104 mil dólares), quienes hoy pagan en promedio una alícuota efectiva de apenas 2,5 por ciento. El nuevo esquema asegura que quienes obtengan más de un millón doscientos mil reales al año (unos 208 mil dólares) tributen al menos un diez por ciento, corrigiendo distorsiones que favorecían a los sectores de mayores ingresos.
El presidente de la Cámara, Hugo Motta (Republicanos-PB), celebró el resultado como “un día histórico para Brasil y para esta casa”, mientras que el ministro de Hacienda, Fernando Haddad, afirmó que la votación marca el inicio de un proceso de justicia tributaria frente a la “inaceptable desigualdad” del país. Desde el Ejecutivo, Lula agradeció a Motta y al relator Arthur Lira (PP-AL) por la aprobación y expresó confianza en que el Senado respaldará también la propuesta.
El relator Lira incluyó ajustes en el texto final para garantizar compensaciones a estados y municipios con pérdidas de recaudación, mantener la exención de dividendos distribuidos hasta diciembre de 2025 y preservar beneficios a programas como el Prouni. También excluyó del nuevo impuesto a ciertos instrumentos de inversión y a los aportes obligatorios de los cartorios al Poder Judicial.
La unanimidad en la votación fue interpretada por el gobierno y la dirigencia de la Cámara como un hecho político de gran relevancia, dado que reunió en apoyo común a la base aliada, al centrão y a la oposición. La aprobación, tras meses de debate y resistencias a la tributación de las altas rentas, refuerza la estrategia del gobierno de Lula de combinar alivio fiscal para la base de la pirámide con una mayor carga impositiva a los más ricos, buscando al mismo tiempo impacto social y equilibrio de las cuentas públicas.

