El candidato presidencial del Partido Republicano, José Antonio Kast, ha planteado una controvertida propuesta para que los 336 mil migrantes irregulares que residen en Chile vuelvan voluntariamente a sus países de origen y colaboren con el pago de su pasaje de regreso. Kast aseguró que si llega a La Moneda el 11 de marzo próximo, implementará sanciones para aquellos migrantes que no se vayan voluntariamente, enfatizando que quienes deban ser expulsados no podrán volver a entrar al país. Además, consideró que la inversión necesaria para los traslados no será alta y afirmó que la mayoría de los chilenos estarían dispuestos a gastar una suma significativa para que estos migrantes salgan del territorio nacional, proponiendo vuelos chárter para facilitar la salida. Sin embargo, esta estrategia ha recibido críticas contundentes de diversos sectores, que cuestionan la viabilidad y el real impacto de la medida, especialmente en el actual contexto diplomático con países como Venezuela.
Por otro lado, la candidata presidencial de izquierda, Jeannette Jara, ha criticado duramente las propuestas de Kast y otros candidatos de ultraderecha, asegurando que con ellas los migrantes y las mujeres retrocederán en derechos fundamentales. Jara señaló que mientras el gobierno actual intentaba ampliar beneficios como el bono por hijo, la derecha se opuso sistemáticamente a tales iniciativas, afectando negativamente a muchas mujeres. Además, la senadora independiente Alejandra Sepúlveda denunció que el programa de gobierno de los ultraderechistas plantea recortes en la Pensión Garantizada Universal en función de la maternidad, calificándolo como una «brutalidad» y una falta de reconocimiento social a la importancia de la maternidad. Estas posturas ponen en el centro del debate la protección y el avance en derechos de las mujeres en Chile, cuestión que contrasta con los retrocesos que temen desde el sector progresista frente a una eventual llegada de la ultraderecha al poder.

