Los empresarios argentinos reaccionaron con tibieza a los insultos del presidente Javier Milei en su discurso del domingo por la apertura de sesiones, donde los tildó de “prebendarios”, “corruptos” y “cómplices” de saqueadores. La Asociación Empresaria Argentina (AEA), que agrupa a líderes como Paolo Rocca (Techint), Luis Pagani (Arcor), Héctor Magnetto (Clarín) y Alejandro Bulgheroni (Pan American Energy), pidió “diálogo constructivo y respetuoso” para fomentar inversiones y remover obstáculos al desarrollo. La Unión Industrial Argentina (UIA), liderada por Martín Rappallini, enfatizó que “el respeto es condición básica del desarrollo” y que los empresarios no son responsables de las distorsiones económicas acumuladas durante décadas, en medio de una crisis interna por el impacto de la política oficial: caída del consumo, apertura importadora, dólar barato y altas tasas, que cerraron mil fábricas y eliminaron 70 mil empleos industriales. Esta respuesta medida afirma a Milei en su estrategia de confrontar al establishment para rediseñar las instituciones de los últimos 50 años.
Rappallini enfrenta una creciente rebelión interna por el malestar en la industria ante las políticas de Javier Milei. En una tensa reunión con dirigentes del Norte Grande (Catamarca, Chaco, Corrientes, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, Salta, Santiago del Estero y Tucumán), le exigieron mayor firmeza contra la apertura importadora descontrolada, dólar barato, tasas altas y caída del consumo que asfixian a sectores como textil, metalmecánica y forestal. Empresarios como Aldo Kastón (Chaco), Jorge Antueno (Formosa) y Jorge Rocchia Ferro (Tucumán) denuncian cierres masivos (mil en Chaco, docena en Tucumán como Panpack y Celusal).

