El gobierno de Cuba anunció este viernes 6 de marzo el cese total e inmediato de las actividades de su embajada en Quito, en respuesta a la decisión del Ejecutivo de Ecuador de declarar persona non grata a todo el personal diplomático, consular y administrativo de la misión cubana.
El conflicto se desencadenó el miércoles 4 de marzo, cuando el Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana de Ecuador informó la decisión de declarar persona non grata a todo el personal de la Embajada de Cuba en Quito, incluyendo al embajador, Basilio Antonio Gutiérrez. A las autoridades ecuatorianas no aportaron ningún argumento para justificar la medida e impusieron un plazo de 48 horas para que los diplomáticos abandonaran el país.
Horas después de conocerse la determinación del gobierno ecuatoriano, La Habana emitió una respuesta enérgica. La cancillería cubana publicó una nota en la que rechazó «en los términos más enérgicos la decisión arbitraria e injustificada del gobierno de Ecuador». El Minrex insistió en que la acción, tomada «sin aportar argumento alguno», constituye un «acto inamistoso y sin precedentes» que daña «significativamente las históricas relaciones de amistad y cooperación entre ambos países y pueblos». Para Cuba, la decisión demuestra «el desprecio del actual gobierno de Ecuador por las prácticas y cortesías diplomáticas observadas por la comunidad internacional».
En su comunicado, el Minrex «reafirma categóricamente» que su personal diplomático, tal como establece la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, «ha cumplido estrictamente con el respeto a las leyes y reglamentos del Ecuador sin inmiscuirse en los asuntos internos de ese Estado”. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, se sumó a las críticas y cuestionó lo que calificó como un gesto «hostil», producto de una «política de clara sumisión de Ecuador a intereses imperiales» de Estados Unidos.
La cancillería cubana vinculó la decisión de Quito con el contexto regional. En su comunicado, sugirió que la medida «no parece casual» y que se produce «en un contexto caracterizado por el reforzamiento de la agresión de los Estados Unidos contra Cuba y de las fuertes presiones del gobierno de ese país a terceros Estados para que se sumen a esa política». Esta acción ocurre, además, a escasos días de una cumbre convocada en Miami para el 7 de marzo con un grupo reducido de representantes de gobiernos de la región.

