El jueves 14 de mayo, el director de la CIA, John Ratcliffe, viajó a La Habana para reunirse con representantes del Ministerio del Interior de Cuba. Según informó el gobierno cubano, la visita fue solicitada por representantes de la administración de Donald Trump y aprobada por “la dirección revolucionaria” del país como parte de los esfuerzos por mantener abierto el diálogo en medio del actual escenario de incremento de las agresiones de Washington.
Se trata de la primera reunión —de la que se tenga constancia— en la que la interlocución por parte de Estados Unidos no estuvo encabezada por funcionarios del Departamento de Estado, dirigido por Marco Rubio. La propia agencia de inteligencia difundió imágenes del encuentro en sus cuentas oficiales, presentándolo como si se tratara de una reunión diplomática.
De acuerdo con reportes difundidos por medios estadounidenses, la delegación norteamericana habría insistido en exigir que Cuba deje de ofrecer refugio o permitir actividades de supuestos “adversarios del hemisferio occidental”. Sin presentar pruebas, Washington acusa a La Habana de permitir una presunta presencia militar de China y Rusia en la isla, incluyendo una supuesta base de espionaje china, además de albergar a integrantes de organizaciones que la Casa Blanca considera “terroristas”.
El gobierno cubano rechazó nuevamente esas acusaciones, a las que califica de “mentiras” destinadas a justificar el bloqueo económico y las agresiones contra la isla. Durante las conversaciones, según informó La Habana, las autoridades cubanas reiteraron que Cuba “no constituye una amenaza para la seguridad nacional de EE. UU.” y reclamaron su exclusión de la lista estadounidense de Estados Patrocinadores del Terrorismo. Asimismo, reafirmaron su histórica postura de rechazo al terrorismo “en todas sus formas y manifestaciones”.
En ese sentido, La Habana sostuvo que la isla “no alberga, no apoya, no financia ni permite organizaciones terroristas o extremistas”, y aseguró que no existen bases militares ni de inteligencia extranjeras en su territorio. También afirmó que Cuba nunca ha respaldado actividades hostiles contra Estados Unidos ni permitirá que desde su territorio se actúe contra otra nación.


