Durante la última semana, República Dominicana reforzó su alineamiento con la política de Washington para el hemisferio, al clasificar como organizaciones terroristas al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) y a Hizbulá, en una decisión que coincidió con un movimiento similar de Honduras respecto de Hamás y la Guardia Revolucionaria iraní.
Al mismo tiempo, Santo Domingo aceptó recibir personas deportadas de Estados Unidos originarias de terceros países, siguiendo los pasos de El Salvador, Costa Rica y Panamá. Justamente a Panamá se trasladó esta semana el presidente Luis Abinader para estrechar vínculos económicos y políticos. Participó como orador principal del Congreso de Zonas Francas con el objetivo de atraer inversión y consolidar relaciones comerciales.
La semana cerró con otro componente estratégico de peso: la firma en Guyana de un acuerdo energético y productivo que otorga a República Dominicana acceso al 10% del bloque petrolero Berbice bajo un esquema sin inversión inicial.


