El miércoles 2 de septiembre el Senado de Brasil aprobó un proyecto de ley que crea la Política Nacional de Minerales Críticos y Estratégicos. Dicho aval abrió un debate sobre cómo se distribuirán los beneficios de la actividad minera y hasta qué punto los incentivos permitirán que Brasil avance desde la extracción hacia la industrialización de los mismos.
Al respecto, el Instituto Brasileño de Minería consideró que el proyecto constituye una base para impulsar el financiamiento, la industrialización, la tecnología y la integración internacional de la minería brasileña. Incluso la oposición respaldó la iniciativa al considerar que se trata de una política de Estado. Sin embargo, los municipios mineros cuestionaron que el proyecto no garantice una parte suficiente de las inversiones ni de empleos calificados, y criticaron que las actividades de mayor valor agregado permanezcan en los territorios donde se extraen los minerales. Por su parte, la Asociación Brasileña de Municipios Mineros advirtió que los costos ambientales, sociales y de infraestructura permanecerán en las localidades productoras.
Otro elemento de crítica es la creación del Consejo Nacional para la Industrialización de Minerales Críticos y Estratégicos, integrado mayoritariamente por representantes del gobierno federal, que tendrá facultades para intervenir en cambios de control corporativo y acuerdos internacionales vinculados con estos minerales. La composición y facultades del Consejo generaron críticas en sectores oficialistas y de la oposición por el riesgo de una excesiva concentración de poder gubernamental.
No obstante lo anterior, la iniciativa va más allá de incentivar la minería, ya que busca que Brasil aproveche sus reservas de minerales críticos para desarrollar cadenas nacionales de tecnología e industria y reducir su dependencia de otras potencias.

