Ante el creciente clima de tensión con Estados Unidos, el gobierno canadiense está reconsiderando la compra de 88 aviones de combate F-35 de fabricación estadounidense, según hizo saber Bill Blair, ministro de Defensa. Las recientes amenazas del presidente Donald Trump de imponer aranceles del 50% al acero y aluminio canadienses han llevado a Ottawa a explorar alternativas que reduzcan su dependencia militar de Washington.
En un reciente documento militar de la Comisión Europea, se identificó a Canadá, junto con Noruega y el Reino Unido, como candidatos importantes para impulsar la industria de defensa de la UE con urgencia. Los esfuerzos de Canadá para fortalecer alianzas con la Unión Europea, puede verse en el apoyo que se continúan dando a Ucrania. Canadá busca explorar proyectos militares conjuntos que permitan la fabricación de aviones de combate europeos y otros equipos militares en suelo canadiense. Para ello, Carney ha emprendido una gira diplomática por Europa, visitando París y Londres, con el objetivo de afianzar relaciones bilaterales y asegurar socios estratégicos en el actual contexto de incertidumbre internacional. Antes de volver a Ottawa, Carney viajará al borde ártico canadiense para demostrar seguridad y soberanía sobre su territorio.

