En un intento por reducir las tensiones con sus socios comerciales, el presidente Trump ha anunciado una suspensión de 90 días en la aplicación de los aranceles recíprocos a la mayoría de los países con los que comercia Estados Unidos. Sin embargo los aranceles existentes del 10% general, del 25% al acero y aluminio, y los asociados al sector automotriz se mantienen vigentes.
La guerra comercial se ha orientado exclusivamente a China. El gobierno estadounidense ha elevado los aranceles sobre las importaciones chinas hasta un 145%, incluyendo un arancel previo del 20% relacionado con el fentanilo. Esta medida ha llevado a China a responder con un aumento de sus aranceles a productos estadounidenses del 84% al 125%, declarando que esta será su última represalia en la actual disputa comercial.
En simultáneo, los demócratas del Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes pidieron a los reguladores investigar posibles casos de uso de información privilegiada y manipulación del mercado, tras una publicación de Trump en redes sociales que sugería comprar acciones mientras sus políticas arancelarias provocaban fuertes oscilaciones en los mercados.

