Angelo Codevilla, profeta del “America First”

Él anticipó el ascenso de Donald Trump

Francis P. Sempa*

The Claremont Institute y The Heritage Foundation se han convertido en los dos centros de pensamiento más cercanos a la administración Trump y al movimiento MAGA. Su labor ha sido tanto elaborar planes de políticas públicas y proyectos de gobierno sustentados en los principios del movimiento, como recomendar perfiles que puedan ejecutar sin vacilaciones el programa republicano.

En el terreno de las ideas se han propuesto revitalizar el pensamiento crítico al orden liberal de los últimos años y recuperar a los precursores de sus doctrinas. Como parte de estos esfuerzos Ryan P. Williams, presidente de The Claremont Institute, editó un conjunto de ensayos que analizan la obra de Angelo Codevilla, uno de los internacionalistas conservadores más destacados de su generación, quien predicó la necesidad de anteponer los intereses estadounidenses en el terreno internacional.

Traducimos al castellano el artículo que Francis P. Sempa dedicó al libro –que estará disponible en un par de semanas– en la revista Modern Age y que sirve como una introducción al pensamiento de uno de los profetas del “America Frist”.

Ilustración: Traza Continental

El 20 de septiembre de 2021, Estados Unidos perdió a uno de sus intelectuales más reflexivos y valientes cuando Angelo Codevilla murió en un accidente automovilístico en Tracy, California. Tenía setenta y ocho años. Inmigrante de Italia, había servido a su país adoptivo en la Armada, en el servicio exterior y como empleado del Comité de Inteligencia del Senado. Fue profesor y autor prolífico de libros y ensayos sobre política y seguridad nacional. Este septiembre, Encounter Books lanzará un libro corto sobre el legado de Codevilla, titulado Fighting Enemies Foreign and Domestic (Luchando contra enemigos extranjeros y nacionales), que no solo es un tributo al gran hombre, sino también un plan para recuperar la grandeza de Estados Unidos.

Encounter Books lanzará un libro corto sobre el legado de Codevilla, titulado Fighting Enemies Foreign and Domestic (Luchando contra enemigos extranjeros y nacionales), que no solo es un tributo al gran hombre, sino también un plan para recuperar la grandeza de Estados Unidos.  

El libro fue editado por Ryan P. Williams, presidente del Instituto Claremont y editor de Claremont Review of Books y The American Mind. Los demás colaboradores son Brian Kennedy, Steven Hayward y David Goldman, todos becados del Instituto Claremont; David Corbin, profesor emérito del Providence Christian College; Robert Reilly, director del Instituto Westminster; J. Michael Waller, analista de estrategia del Centro de Políticas de Seguridad; y Thomas Codevilla, hijo de Angelo y becario Publius en el Instituto Claremont. Todos ellos fueron “estudiantes” de Angelo Codevilla: directamente en el aula, indirectamente a través del estudio de sus escritos y personalmente a través del parentesco, la amistad o la asociación profesional. En este libro, nos dan una idea de Codevilla como pensador y como persona.  

Angelo Codevilla estudió a Maquiavelo y a los Fundadores estadounidenses, quienes arrojaron luz sobre la naturaleza humana y el “hombre político”. Valoraba el poder y al mismo tiempo veía la necesidad de restringir su uso y abuso por parte de los gobiernos. Como Gaetano Mosca y Vilfredo Pareto, Codevilla entendió que todos los gobiernos están controlados por una “clase dominante” que a menudo persigue sus propios intereses en lugar de los intereses de la ciudadanía. Durante los últimos años de la Guerra Fría, Codevilla fue parte de la clase dominante de Estados Unidos que ganó el conflicto. Como empleado del Comité de Inteligencia del senador Malcom Wallop, Codevilla trabajó con el director de la CIA, William Casey, el asesor de Seguridad Nacional, William Clark, y otros funcionarios de la administración de Reagan para promover la Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI, por sus siglas en inglés) y echarle agua fría a las nociones ingenuas de los reguladores de armas tanto dentro como fuera del gobierno. Escribió, junto con Wallop, The Arms Control Delusion (La ilusión del control de armas), un libro que recurrió a la historia y al sentido común para desacreditar a aquellos que en Estados Unidos se arrodillaban en el altar del control de armas y promovían peligrosos esquemas de desarme.  

Después de la Guerra Fría, Codevilla emergió como un crítico perspicaz de la política exterior y de defensa de las sucesivas administraciones estadounidenses, que se desviaron del enfoque en los intereses de la nación y abandonaron la tradición de la política exterior estadounidense establecida por George Washington y John Quincy Adams. Como señalan los colaboradores de este volumen, el último libro de Codevilla, America’s Rise and Fall among Nations (El auge y la caída de Estados Unidos entre las naciones), es un llamado urgente a volver a la política exterior de “America First” que siguieron Washington, John Quincy Adams y todos los presidentes estadounidenses hasta Woodrow Wilson. Desde la época de Wilson hasta la actualidad —con la notable excepción de Donald Trump— los hacedores de nuestra política exterior y quienes los apoyan en los medios y en la academia han extendido los objetivos de esta por encima de los intereses nacionales. La ideología triunfó sobre el realismo. El internacionalismo triunfó sobre el interés propio. Y este fue, en gran medida, un asunto bipartidista.  

Codevilla emergió como un crítico perspicaz de la política exterior y de defensa de las sucesivas administraciones estadounidenses, que se desviaron del enfoque en los intereses de la nación y abandonaron la tradición de la política exterior.

Codevilla no escatimó críticas hacia los líderes estadounidenses que no persiguieron de forma exclusiva los intereses de Estados Unidos. Los presidentes de ambos partidos en las décadas de 1960 y 1970 renunciaron voluntariamente a la superioridad nuclear de Estados Unidos frente a la Unión Soviética; dejaron deliberadamente a nuestra nación indefensa ante un ataque con misiles balísticos; enviaron a jóvenes estadounidenses a luchar y morir en Vietnam sin una estrategia para la victoria; permitieron, basándose en vagas nociones de “derechos humanos” universales, que aliados de larga data, como el sha de Irán, perdieran el poder; intervinieron militarmente en Somalia y los Balcanes en la década de 1990, donde no estaban en juego los intereses de seguridad estadounidenses; transformaron las guerras de Afganistán e Irak en cruzadas por la democracia global; se rehusaron a responsabilizar a los wahabíes saudíes y a la inteligencia saudí por los ataques del 11 de septiembre; buscaron imprudentemente garantizar la independencia de Ucrania en una región donde los intereses de Rusia son mucho mayores que los nuestros; y no proporcionaron fuerzas suficientes en el Pacífico occidental para proteger los intereses estadounidenses de la búsqueda de hegemonía de China.  

Una política exterior “seria”, escribió Codevilla, haría todo lo necesario para promover y preservar los intereses estadounidenses. Como señala Brian Kennedy, “En todos estos fracasos de la política y el arte de gobernar… Codevilla vio no solo una falta de seriedad, sino incluso un autoengaño rayando en el delirio”. Codevilla, escribe Goldman, fue un exponente de “America First” antes de que Donald Trump lo convirtiera en la condición sine qua non de la política de seguridad nacional de EE.UU. Kennedy llama a Codevilla “un maestro de la versión original de política exterior ‘America First’”.

Incluso antes del ascenso de Trump al poder político, Codevilla entendió, escribe Steven Hayward, que la clase dominante de Estados Unidos se definió a sí misma “mirando con desprecio al resto de Estados Unidos”. Esto también fue un asunto bipartidista, que se manifestó en la hostilidad de la clase dominante hacia el patrimonio religioso de Estados Unidos y otros valores de clase media.  Hayward cita el libro de Codevilla, The Character of Nations (El carácter de las naciones), para advertir a los estadounidenses de que “el carácter del estilo de vida estadounidense está en juego”.  Esta idea explica al menos en parte el éxito electoral de Trump. Goldman coincide, escribiendo que “Codevilla imaginó una revuelta contra las élites y anticipó el ascenso de Donald Trump”.

Codevilla entendió, escribe Steven Hayward, que la clase dominante de Estados Unidos se definió a sí misma “mirando con desprecio al resto de Estados Unidos”.

Codevilla entendió que la izquierda en los Estados Unidos domina nuestra cultura, y que la cultura tiene un gran impacto en la política. El “carácter del estilo de vida estadounidense”, como previó Codevilla, todavía está en juego. Trump y sus seguidores se ven a sí mismos librando una contrarrevolución para deshacer el daño cultural que comenzó cuando la izquierda se infiltró y luego tomó el control de las principales instituciones de la sociedad estadounidense a partir de la década de 1960.  

La contrarrevolución no triunfará a menos que Trump y sus seguidores, ante una resistencia persistente y a menudo feroz, continúen diciendo la verdad, como lo hizo Angelo Codevilla (según la descripción de su hijo Thomas), con “V” mayúscula.   

*Francis P. Sempa es autor de Geopolitics: From the Cold War to the 21st Century y de America’s Global Role: Essays and Reviews on National Security, Geopolitics and War.

El texto original en inglés fue publicado por 11 de septiembre de 2025 por Modern Age y puede consultarse en el siguiente enlace: https://modernagejournal.com/angelo-codevilla-prophet-of-america-first/252369/

The Claremont Institute y The Heritage Foundation se han convertido en los dos centros de pensamiento más cercanos a la administración Trump y al movimiento MAGA. Su labor ha sido tanto elaborar planes de políticas públicas y proyectos de gobierno sustentados en los principios del movimiento, como recomendar perfiles que puedan ejecutar sin vacilaciones el …

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