El primer ministro de Canadá, Mark Carney, confirmó en los últimos días que su gobierno avanzará con un programa de austeridad orientado a contener el gasto público tras meses de presión por el déficit y un mayor desembolso en defensa, alineado con el compromiso con la OTAN. Si bien el recorte afectará áreas de infraestructura y programas no esenciales, Carney aseguró que se preservarán partidas claves en salud, educación y transferencias sociales, en un intento de equilibrar disciplina fiscal con protección del Estado de bienestar.
La decisión se produce en un momento de tensión política interna. Desde las provincias, el premier de la Columbia Británica, David Eby, lanzó una fuerte crítica al programa de trabajadores temporales extranjeros, al que responsabiliza de empeorar el desempleo juvenil, la presión sobre los servicios públicos y la crisis habitacional. Eby pidió reformar el esquema federal o, directamente, eliminarlo, abriendo un frente incómodo para Ottawa en un terreno donde la política migratoria y la gestión económica se entrelazan.


