El gobierno de Mark Carney colocó esta semana a la energía en el centro de su agenda económica y territorial. Por un lado, anunció una Estrategia Nacional de Electricidad para duplicar la capacidad de la red hacia 2050, con consultas a provincias, territorios, pueblos indígenas, empresas de servicios públicos y sindicatos. El objetivo oficial es responder al aumento de la demanda industrial, la electrificación del transporte y los hogares, los centros de datos vinculados a inteligencia artificial y la necesidad de reducir vulnerabilidades frente a Estados Unidos. Sin abandonar la apuesta climática, Carney presenta la electrificación como infraestructura de competitividad, seguridad energética y soberanía económica.
La estrategia, sin embargo, marca también una corrección política respecto del ciclo Trudeau. Ottawa prevé flexibilizar las regulaciones de electricidad limpia, admitir más compensaciones y permitir mayor margen para plantas existentes a gas natural, aunque Carney sostiene que el núcleo de la expansión vendrá del sector hidroeléctrico, nuclear y renovable. Ese giro busca hacer viable la transición en provincias dependientes del gas, especialmente Alberta, pero abrió críticas de organizaciones ambientales y advertencias de institutos técnicos: el Canadian Climate Institute respaldó la dirección general, aunque señaló ambigüedades sobre el rol futuro del gas, la aplicación de las regulaciones limpias y la coordinación con las provincias.
En paralelo, Carney y la premier de Alberta, Danielle Smith, avanzaron hacia un pacto energético que combina precio industrial al carbono y apoyo federal a un posible nuevo oleoducto hacia la costa de Columbia Británica. El proyecto buscaría transportar al menos un millón de barriles diarios de petróleo de Alberta hacia nuevos mercados. La fórmula intenta una transacción compleja: dar a la provincia una ruta de exportación menos dependiente de EE. UU., exigir una señal climática más fuerte y, al mismo tiempo, evitar que el conflicto energético alimente el malestar separatista del oeste canadiense que acaba de recibir un revés judicial del Tribunal del Banco del Rey.



