Este último jueves 26 de junio, el ministro de Hacienda, Fernando Haddad, anunció que el proyecto para recortar un 10 % de los beneficios tributarios será enviado al Congreso recién en agosto, una vez concluido el receso parlamentario, y no como se esperaba esta semana. La iniciativa, planteada en entrevista con Folha de S. Paulo, busca aumentar la recaudación entre 15 mil millones y 20 mil millones de reales, aunque queda por debajo de las expectativas iniciales. Según Haddad, el foco será recortes exclusivamente para empresas, sin afectar beneficios sociales o tributarios de personas físicas.
El gobierno había contemplado la opción de presentar una PEC (reforma constitucional) para facilitar el recorte, pero fue rechazada por liderazgos del Congreso, que optaron por un proyecto de ley complementario, lo que implica desglosar cada régimen tributario uno por uno. Haddad admitió que esto complica la aplicación práctica, pues la Receita Federal enfrenta desafíos técnicos para implementar cortes lineales entre la “enormidad de leyes” vigentes.
Además, Haddad descartó la idea de gravar deducciones médicas, que había sido tema en el debate por sugerencias del presidente de la Cámara, Hugo Motta; el ministro aclaró que se decidió conservar esos beneficios para evitar controversias con pacientes enfermos. A pesar del respaldo inicial de Motta a la reforma, Haddad advirtió que enfrentará oposición fuerte de sectores favorecidos, con lobby significativo en el Legislativo.

