MAGA llama a una guerra santa contra las grandes empresas de tecnología

Tina Nguyen*

Las tensiones en la coalición MAGA propias de la reorganización de un poder imperial están lejos de resolverse. Mientras China hace una demostración de su cohesión interna y su poderío armamentístico con un desfile miliar histórico, en Washington todavía no hay consensos entre la clase gobernante en torno a una de las tecnologías que definirán el futuro de la humanidad: la Inteligencia Artificial. Por un lado, los technobros apuestan a que será el elemento clave para liberar al ser humano del trabajo, potenciar sus capacidades y devolverle a los Estados Unidos su lugar de preeminencia global, y por otro algunos conservadores cristianos –que influyen profundamente en las bases trumpistas– la ven como una amenaza existencial para Occidente. Tina Nguyen, periodista de The Verge, reportó estas tensiones presentes en la quinta edición de la conferencia del Nacional Conservadurismo (NATCON) realizada a inicios de este mes en la capital estadounidense. En Traza Continental traducimos el texto al castellano.

Ilustración: Traza Continental

En NatCon, una de las conferencias más influyentes de la derecha, los desarrolladores de Inteligencia Artificial (IA) fueron calificados por los populistas MAGA de “apóstatas”, los CEO de infieles, y las grandes empresas de tecnología como una amenaza para la civilización occidental.

Si uno quisiera hacerse una idea de la relación actual entre la derecha tecnológica y los populistas, tendría que estar sentado en la Sala C el primer día de la NatCon 5, la reunión anual de los pesos pesados de la derecha MAGA. Hacia el final del foro de la tarde sobre las guerras culturales (“La necesidad del heroísmo”), se le entregó el micrófono a Geoffrey Miller, quien arremetió contra uno de los panelistas: Shyam Sankar, director de tecnología de Palantir, encargado de las labores de inteligencia artificial de la empresa.

“Sostengo que la industria de la IA no tiene prácticamente ninguna coincidencia ideológica con el conservadurismo nacional”, dijo Miller, profesor de psicología en la Universidad de Nuevo México, refiriéndose a la ideología central de la conferencia. Horas antes, había participado en un panel en ese mismo escenario titulado “La IA y el alma americana”, instando a los populistas a emprender una auténtica guerra santa contra los desarrolladores de inteligencia artificial, a quienes describió como “traidores a nuestra especie, traidores a nuestra nación, apóstatas de nuestra fe y una amenaza para nuestros hijos”.

“Sostengo que la industria de la IA no tiene prácticamente ninguna coincidencia ideológica con el conservadurismo nacional”, dijo Miller.

Entonces, miró fijamente al tecnólogo que acaba de dar un discurso sosteniendo la idea de que los fundadores tecnológicos eran tan heroicos como los Padres Fundadores, figuras sagradas para los participantes de NatCon. La industria de la IA estaba conformada, le dijo a Sankar, “en gran medida por transhumanistas globalistas, seculares, liberales y feminizados. Quieren explícitamente desempleo masivo, planean un comunismo basado en el Ingreso Básico Universal y ven a la especie humana como un ‘cargador de arranque’ biológico, como ellos dicen, para la superinteligencia artificial”.

Sankar ofreció una defensa serena que se valió del vocabulario apropiado para NatCon (“Creo que la cultura predominantemente secular de Silicon Valley ha llenado el agujero de Dios en su corazón con esta creencia en la inteligencia artificial general”). Pero con el transcurso de los días, parecía que Sankar era uno de los contados asistentes con una visión francamente positiva de la industria tecnológica y la IA. NatCon era el punto de encuentro de la derecha intelectual predominante en el gobierno de Donald Trump —si tirabas una piedra por el pasillo del Hotel Westin, tenías una alta probabilidad de golpear a alguien que contribuyó al Proyecto 2025— y parecía que todos tenían dos temas en mente esa semana: el inminente fin del apoyo de la derecha a Israel y la amenaza existencial que la tecnología representaba para la civilización occidental.

La derecha tecnológica y los populistas de MAGA se habían unido brevemente para llevar a un Trump anti woke a la Casa Blanca, y a medida que esa coalición se fracturaba, el vicepresidente JD Vance, un protegido de Peter Thiel que asistió varias veces a NatCon, trató de fungir como puente entre ellos. Pero la NatCon de este año ha dejado claro que las facciones ya no están en sintonía.

La derecha tecnológica y los populistas de MAGA se habían unido brevemente para llevar a un Trump anti woke a la Casa Blanca (…) Pero la NatCon de este año ha dejado claro que las facciones ya no están en sintonía.

Casi la mitad de los foros de la conferencia se centraron explícitamente en la tecnología. La tecnología atrofiando los cerebros de sus hijos en la escuela y destruyendo el pensamiento crítico en las universidades. La tecnología debilitando la economía estadounidense, la tecnología debilitando la defensa nacional y el dominio internacional, la tecnología atacando la fe judeocristiana y destruyendo a la humanidad.

La hostilidad de los participantes variaba considerablemente: algunos reconocían que la IA no iba a desaparecer y que podría tener cierto beneficio social si se aprovechaba correctamente, mientras que otros afirmaban que un mayor desarrollo de la IA conduciría al “suicidio de la civilización”. Aun así, casi todos los oradores mostraron una desconfianza muy arraigada y visceral hacia la industria tecnológica.

Ni siquiera la amenaza del predominio de la IA china fue suficiente para persuadirlos, tampoco el hecho de que el propio Trump hubiera firmado la financiación de proyectos como Stargate. “La lógica del propio Estado para la aceleración de la IA es bastante explícita al respecto: ‘Debemos vencer a China y hacer crecer la economía’”, dijo Michael Toscano, director de la organización Family First Technology Initiative, durante su charla. “Esto, por supuesto, tiene implicaciones significativas para el futuro de los estadounidenses, pero el mensaje es el de una vida estéril: Para vencer a China, debes estar dispuesto a renunciar a todo, incluso a un futuro más feliz para tus hijos y nietos”.

“Para vencer a China, debes estar dispuesto a renunciar a todo, incluso a un futuro más feliz para tus hijos y nietos”.

Los aliados de Trump también decían esto en NatCon, desde Steve Bannon hasta Josh Hawley y Mike Benz. E incluso altos funcionarios de la administración arremetieron contra la industria tecnológica: el Dr. Jay Bhattacharya, que había sido cancelado por cuestionar los orígenes del COVID y posteriormente designado por Trump para dirigir los Institutos Nacionales de Salud, afirmó que la “censura” de las empresas tecnológicas había sido un obstáculo para el progreso científico.

Esta hostilidad había estado fermentándose durante años en la derecha, comentó Dean Ball, ex asesor principal de políticas sobre inteligencia artificial y tecnología emergente en la Casa Blanca de Trump, que también fue orador en NatCon 5. “Se remonta a ese sentimiento que considero fue atinado durante mucho tiempo —dijo a The Verge— de que la industria tecnológica estaba conspirando contra los conservadores para silenciar sus ideas”. Dean Ball enumeró una lista parcial de las ofensas de las grandes tecnológicas: supresión algorítmica, expulsiones de Twitter, desmonetización, Sección 230, contenido etiquetado como “desinformación”, entre otras.

Pero aunque tras las elecciones ya no se percibe que la industria tecnológica censure activamente a los conservadores, parece como si fuera incapaz de no entrar en conflicto con sus valores culturales, intelectuales y religiosos. La adicción a las redes sociales y los chatbots dirigidos a los niños, por ejemplo, alimentan directamente el pánico de la derecha en torno a los valores familiares. (Este fue el tema del foro “La tecnología y el futuro de la familia”). El biohacking y la modificación genética son un insulto directo a las leyes cristianas de la naturaleza. Y el transhumanismo —la idea de que la tecnología modificaría directamente a la humanidad— es una ofensa a las creaciones de Dios, un punto que se señaló durante el primer discurso de la conferencia.

El biohacking y la modificación genética son un insulto directo a las leyes cristianas de la naturaleza. Y el transhumanismo —la idea de que la tecnología modificaría directamente a la humanidad— es una ofensa a las creaciones de Dios.

“El conservadurismo se trata de la dignidad humana y el florecimiento humano”, dijo Rachel Bovard, vicepresidenta de programas del influyente Conservative Partnership Institute, durante el primer discurso de la conferencia. “Por definición, no existe tal cosa como un conservador transhumano”.

Ball señaló que la antipatía de la derecha hacia la IA era tan profunda que había exiliado de manera definitiva a Elon Musk, a quien alguna vez consideraron un verdadero aliado ideológico. “Si una persona socialmente conservadora iba a usar un modelo de lenguaje, hubiera usado Grok, porque confiaba en Grok”, dijo. Pero en el momento en que Musk lanzó la función de porno generado con IA de Grok xAI, dando rienda suelta a los “bots sexuales hentai”, perdió la buena voluntad de la derecha. (Su postura extremadamente poco cristiana sobre la solución a la crisis de fertilidad tampoco ayudó).

La animosidad hacia la IA en NatCon era suficientemente intensa como para provocar algunas ideas anteriormente heréticas, como unir fuerzas con los sindicatos. “[Ellos] tienen una larga historia de enfrentar el cambio tecnológico y deberían ser tratados como fuentes de experiencia y conocimiento, en lugar de una fuerza histórica de lastre para la modernización”, argumentó Toscano en un momento, agregando que si Trump lograba unir a la derecha y los sindicatos, “pasaría a la historia como uno de los mejores presidentes de Estados Unidos, si no es que como el hombre que salvó el futuro”.

Si Trump lograba unir a la derecha y los sindicatos, “pasaría a la historia como uno de los mejores presidentes de Estados Unidos, si no es que como el hombre que salvó el futuro”.

Cuando hablamos el día después de la conferencia, Ball —uno de los pocos en NatCon que expresó optimismo sobre el futuro de la tecnología en Estados Unidos— manifestó su preocupación de que la desconfianza del movimiento hacia las grandes empresas de tecnología no pudiera superarse con vigorosos debates políticos. “Yo soy de derecha”, dijo, “pero les digo esto a mis amigos de derecha todo el tiempo: puedes tener una discusión muy razonable sobre qué, técnicamente, deberíamos estar haciendo para que los chatbots sean más seguros para los niños. No creo que puedas tener una discusión muy fructífera si ese no es realmente tu objetivo, y si tu objetivo realmente es buscar, básicamente, una especie de guerra religiosa contra la tecnología y los tecnólogos”.

Al inicio de la conferencia, Sankar —el representante más destacado de la industria de la IA en NatCon, que podría haber dañado la relación de Palantir con la administración Trump si hubiera dicho algo inapropiado en esa sala— también pareció notar la ira que se estaba desatando. “El genio de la IA ya salió de la lámpara; eso no implica un futuro transhumanista”, dijo en respuesta a Miller. Su propia visión de la IA era que se trataba de una herramienta potente para que los estadounidenses emprendedores “se pusieran manos a la obra”. La IA, dijo, “es un fenómeno exclusivamente estadounidense”, uno que, según él, podría “cambiar el mundo y promover nuestros valores”.

Desafortunadamente, al final de NatCon, nadie parecía estar de acuerdo con Sankar. “Sí, la inteligencia artificial podría tener enormes ventajas”, dijo Steve Bannon en sus palabras de clausura.  “Pero estamos mirando hacia el abismo. Es un inconveniente que nadie entiende y nadie puede poner en palabras. Y lo último que quiero es un montón de personas ´del espectro´ en Silicon Valley —de quienes no estoy seguro siquiera que estén tan comprometidos con los Estados Unidos de América, porque tienen a esa gente rara hablando de sistemas de red y de que ‘somos una red y no realmente un país’— no quiero que tomen decisiones por el pueblo estadounidense”.

El público estalló en aplausos.

“Lo último que quiero es (que) un un montón de personas ‘del espectro’ en Silicon Valley (…) tomen decisiones por el pueblo estadounidense”.

*Tina Nguyen es reportera de The Verge, cubre temas como la segunda administración de Trump, los influencers en la política, el lobby tecnológico y la batalla entre las grandes empresas de tecnología y el gobierno.

El texto original en inglés fue publicado por The Verge el 6 de septiembre de 2025 y puede consultarse en el siguiente enlace: https://www.theverge.com/politics/773154/maga-tech-right-ai-natcon

Las tensiones en la coalición MAGA propias de la reorganización de un poder imperial están lejos de resolverse. Mientras China hace una demostración de su cohesión interna y su poderío armamentístico con un desfile miliar histórico, en Washington todavía no hay consensos entre la clase gobernante en torno a una de las tecnologías que definirán …

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