El presidente argentino Javier Milei llamó “impresentable dictador” al jefe del Ejecutivo español, Pedro Sánchez, durante un desayuno informativo celebrado en Madrid el miércoles 21 de octubre, y pidió “sacar a los socialistas a patadas” en las elecciones generales del 29 de noviembre. El mandatario se reconoció amigo del líder de Vox, Santiago Abascal, y de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y aseguró que los visita para apoyarlos. “Mi lucha es contra los liberticidas […] Acá tienen uno y a ese lo voy a enfrentar”, afirmó. Milei vinculó además la política migratoria del gobierno español con la situación de Ceuta, que según él simboliza “la invasión y destrucción de la cultura de Occidente”.
El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) había recibido al mandatario con una lona desplegada en su sede de la calle Ferraz, en la que se leía: “Hola, Milei. Los zurdos y zurdas, te damos la bienvenida a España, el país que más crece de Europa”. A la salida del acto, Milei también dirigió descalificaciones a periodistas; a una periodista de la Cadena SER que le preguntó si su visita resultaba incómoda para el Partido Popular (PP) y Vox, le respondió: “Eso me parece una visión propia de gente corta intelectualmente y miserables políticos; quizás vale para tu caso”.
La visita estuvo marcada por la ausencia de encuentros con dirigentes de peso de la derecha española. En su séptima visita al país europeo, Milei no se reunió con Abascal, algo que no había ocurrido antes; Vox alegó que su líder recorría el país en precampaña. En su lugar, ambos conversaron por videollamada, en la que Abascal le dijo: “Me habría encantado verte, pero será en otra ocasión”. La Casa Real no recibió al mandatario argentino: según medios españoles, rechazó un pedido de encuentro porque el protocolo reserva ese tipo de reuniones para las visitas de Estado. Milei tampoco logró concretar una reunión con el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo.
Ayuso, por su parte, había evitado confirmar su cita con Milei, y la confirmó durante la intervención del mandatario, después de que se conocieran los insultos a Sánchez. El encuentro, celebrado a puertas cerradas y sin prensa, comenzó con un efusivo abrazo, se extendió por dos horas y fue el cuarto entre ambos. La visita llegó, además, en un momento en que la derecha española procura evitar la imagen del recorte del gasto social que simboliza el libertario, en medio de la polémica sobre el futuro de las pensiones.
Las repercusiones se extendieron al interior del PP. El jueves 22 de octubre, el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, se declaró “en contra de exabruptos”, y el candidato del PP barcelonés Xavier García Albiol afirmó que Milei “no tiene las formas más adecuadas” para ser el mandatario de un país. Ayuso, en cambio, defendió su reunión en la Asamblea de Madrid, al sostener que Milei no ha salido “de una ‘herriko taberna’ ni de una casa okupa”, sino “de las urnas”. El viernes 23 de octubre, Feijóo justificó el encuentro y aclaró que no comparte “el lenguaje ni la forma” del presidente sudamericano, aunque considera que “en Argentina parece menos llamativo que en España”. Sánchez, por su parte, usó los recortes de Milei como ejemplo de lo que harían Feijóo y Abascal si llegaran a La Moncloa.

