Paraguay: enclave de la nueva derecha global en el Cono Sur
Paraguay ha logrado convertirse en un modelo para el movimiento conservador a nivel internacional. Pero no sólo eso, con la celebración del Foro de Madrid y la Conferencia de Acción Conservadora (CPAC) llevadas a cabo este año en Asunción con un intervalo de apenas cuatro meses, el país que gobierna Santiago Peña y cogobierna Horacio Cartes se ha consolidado como el enclave de la derecha global en Sudamérica. Sin seguir el manual que pide candidatos outsiders, pero en la línea antiglobalista y en defensa de Dios, la patria y la familia, el Partido Colorado se ha adaptado a los nuevos vientos conservadores que soplan con fuerza desde Washington y Budapest, y que amenazan con seguir expandiéndose por el sur del continente americano.
El presidente de Paraguay, Santiago Peña, se posicionó a la vanguardia de la nueva ultraderecha en la región al haber provisto en su país la sede de la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC) en septiembre pasado, como también lo había hecho en junio para un encuentro del Foro de Madrid. A la cabeza de la CPAC está el ala más conservadora de los republicanos de Estados Unidos, mientras que el que coordina el Foro es principalmente el partido de ultraderecha español VOX.
En la CPAC, que se celebró en el Hotel Sheraton de Asunción, Peña dejó en claro el rumbo de su gobierno: “Paraguay es conservador y antiglobalista”. Una caracterización en sintonía con los Estados Unidos de Donald Trump y la Hungría de Viktor Orbán, dos de sus principales espejos. El proceso de radicalización que está viviendo Paraguay es novedoso para un partido de gobierno como el Colorado, que se caracteriza por ser de corte tradicional pero que se ha ido adaptando a los nuevos tiempos y a la irrupción del movimiento de ultraderecha en todo el mundo, con la mano en las sombras de Horacio Cartes orientando los destinos del país sudamericano en este rumbo.
El proceso de radicalización que está viviendo Paraguay es novedoso para un partido de gobierno como el Colorado, que se caracteriza por ser de corte tradicional pero que se ha ido adaptando a los nuevos tiempos.
PARAGUAY COMO PUNTA DE LANZA REGIONAL DEL ANTIGLOBALISMO
Una vez que Peña asumió sus funciones de gobierno, la dirección del Partido Colorado, a cargo de Cartes, cooptó la agenda y se propuso un objetivo principal: lograr que el gobierno de Estados Unidos retirara las sanciones que le habían aplicado a él y a su familia por actos de corrupción. Las penalidades, que también alcanzaron a cuatro empresas del expresidente (Tabacos USA Inc, Bebidas USA Inc, Dominicana Acquisition SA y Frigorífico Chajha SAE), habían sido aplicadas en 2022 luego de la calificación de “significativamente corrupto” que había emitido el Departamento de Estado de Estados Unidos, entonces a cargo del ladero de Joe Biden, Antony Blinken.
Cartes tuvo que reestructurar su holding, pero también esperó con paciencia el recambio en la Casa Blanca para resolver su situación. Con los hilos del gobierno paraguayo en su mano y con la vuelta de Donald Trump al poder, Cartes logró a principios de octubre que el Tesoro de Estados Unidos, ahora a cargo de Scott Bessent –el mismo que aplicó sanciones al presidente de la Corte de Brasil por llevar adelante el juicio contra Jair Bolsonaro y que viajó a Argentina para terminar de cerrar el acuerdo con el gobierno de Milei– dejara sin efecto la penalidad que le había aplicado la administración demócrata.
El rol de Gustavo Leite, flamante embajador paraguayo en Washington, fue clave: el exsenador fue designado por Peña para recomponer la relación bilateral –dañada por las medidas contra Cartes y la frialdad de la administración Biden– y conseguir el levantamiento de las sanciones.
En esta subtrama de poder dentro del gobierno, Peña queda posicionado como un gestor de los intereses del ex mandatario. Hay una hipótesis que ya es vox populi entre analistas paraguayos: el que diseña la estrategia política y mueve los hilos de Peña, principalmente en la agenda de la “batalla cultural” y de política exterior, y el que llevó a los colorados a esta nueva etapa radical es el exmandatario Cartes. “En toda la estructura del movimiento Honor Colorado el liderazgo sin ninguna duda lo tiene Horacio Cartes. No hay nadie que se atreva a poner esto en duda”, explicó en diálogo con Traza Continental el consultor paraguayo Camilo Filártiga Callizo.
Hay una hipótesis que ya es vox populi entre analistas paraguayos: el que diseña la estrategia política y mueve los hilos de Peña, principalmente en la agenda de la “batalla cultural” y de política exterior (…) es el exmandatario Cartes.
Esto llevó a que Peña se desmarcara de la línea que profesaba antes de llegar al Palacio de Gobierno y terminara por inclinarse a los resortes más tradicionalistas. “Si a Peña lo consideras de forma individual podría ser perfectamente un globalista. Es una persona joven con otra idea de las relaciones internacionales, que en su momento se mostraba muy abierto a la ampliación de derechos de la comunidad gay”, sumó el consultor para graficar hasta qué nivel el actual presidente está sometido a la agenda de Cartes y de la derecha internacional.
Los funcionarios del gabinete que responden a Peña son pocos: el ministro de Industria Javier Giménez; el ministro de Economía, Carlos Fernández Valdovinos; la ministra de Obras Públicas, Claudia Centurión; y el ministro de Educación, Luis Ramírez. “Antes de asumir el ministerio de Educación en 2023, Ramírez mostraba una visión bastante progresista, de formación jesuita, pero ahora se lo ve profundamente condicionado a aceptar las líneas más radicales y la incorporación de iglesias y pastores evangélicos en el diseño del contenido educativo”, observó Filártiga.
De hecho no llegó a transcurrir ni un año de gobierno y ya Peña le ordenó a Ramírez que trabajara en conjunto con líderes evangélicos en el Plan Nacional de Desarrollo Educativo 2040, que propone una transformación profunda de la currícula en temas como la educación sexual y que busca impregnar la educación paraguaya de “principios cristianos”. El proyecto 2040 pretende reemplazar al de Transformación Educativa que tiene el apoyo de la Unión Europea y enfatiza en la formación en educación sexual y reproductiva y en la formación con perspectiva de género.
Peña le ordenó a Ramírez que trabajara en conjunto con líderes evangélicos en el Plan Nacional de Desarrollo Educativo 2040, que propone una transformación profunda de la currícula.
El ataque a los acuerdos que involucran a la Unión Europea fue en toda la línea y también afectó a organizaciones estadounidenses dedicadas a la cooperación internacional como la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).
El impulsor de esta iniciativa fue Gustavo Leite, un hombre que viene del sector privado ligado a la consultoría y sin carrera diplomática. Reporta directamente a Cartes, lo que evidencia la motivación política detrás de su designación como embajador en Washington. Fue él quien impulsó el año pasado una investigación desde el Congreso sobre lavado de dinero vinculado al ingreso de fondos de organizaciones de cooperación internacional para instituciones de la sociedad civil. El proceso derivó en la sanción de una ley conocida como Ley Garrote, repudiada por la oposición local y organismos del exterior. Amnistía Internacional envió una carta a Peña con el pedido de que vete el proyecto al considerar que “viola” la Constitución y las normas internacionales de derechos humanos al afectar los derechos a la libertad de asociación, de expresión, la privacidad, el derecho a participar en asuntos públicos y a defender los derechos humanos.
“La iniciativa legislativa somete a organizaciones con fondos privados a injerencias estatales innecesarias, estableciendo requisitos de registro y sanciones que comprometen su existencia y capacidad de operar. Además, amenaza la privacidad y seguridad de las organizaciones, sus donantes y las personas a quienes defienden”, denunció Amnistía en la carta.
Esta iniciativa es similar a otras adoptadas en distintos países y tiene como intención estigmatizar y forzar el cierre de organizaciones civiles, que son vistas por el entramado conservador internacional como agentes del liberalismo woke y globalista.
“La comisión bicameral convocó el año pasado a entrevistas para investigar a militantes de la sociedad civil, a consultores que trabajaron con proyectos de cooperación internacional y luego se publicaron y difundieron contratos salariales y material privado. Sin ningún argumento porque en esos circuitos no había dinero público del Estado paraguayo involucrado. Sin embargo, buscaron satanizar el trabajo de la sociedad civil”, explicó Filártiga.
La comisión bicameral convocó el año pasado a entrevistas para investigar a militantes de la sociedad civil, a consultores que trabajaron con proyectos de cooperación internacional y luego se publicaron y difundieron contratos salariales y material privado.
PARAGUAY: INSPIRACIÓN PARA LA DERECHA REGIONAL
Las fuerzas reaccionarias trabajan con el calendario electoral de lo que queda del 2025, donde los platos fuertes son Chile y Bolivia, y lo que se viene en 2026, donde las miradas apuntan a Brasil y Colombia. En los cuatro países la ultraderecha tiene confianza, prepara candidatos, y espera concretar cambios históricos. Este fue el eje de la edición 2025 del Foro de Madrid, una alianza internacional que nació para “contrarrestar” la influencia del Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla, dos espacios que perdieron terreno en el último tiempo. El país elegido para celebrarlo fue Paraguay, al que presentaron como “ejemplo de soberanía nacional” frente al avance del “socialismo”. Casi al filo del medio mandato, la gestión de Peña y sobre todo su éxito en correr del juego a la oposición, quien no tiene casi representación en el Congreso, funciona como caso paradigmático y como modelo para diversas fuerzas políticas.
El 12 y 13 de junio en el Gran Teatro del Banco Central del Paraguay, al que asistieron más de dos mil 500 personas, inauguraron el foro el presidente Peña y el titular de VOX y de la Fundación Disenso, Santiago Abascal. En representación de la gestión paraguaya en el ámbito internacional estuvo Leite, que para entonces no había sido nombrado embajador en Estados Unidos. Esto fue una nueva muestra de que los intereses políticos internacionales están bajo su órbita y no bajo la del canciller Rubén Darío Ramírez Lezcano, un académico y diplomático de carrera que prestó servicios en las embajadas de Argentina, Ecuador, Francia y Naciones Unidas.
Para llevar la voz reaccionara chilena estuvo el candidato a presidente José Antonio Kast, quien se perfila como el favorito de la oposición para las elecciones del próximo 16 de noviembre. Aunque según coinciden los sondeos a la fecha, el próximo presidente de Chile será elegido en el balotaje en diciembre y los que pican en punta son Kast y la oficialista Jeanette Jara. También hubo representación de Colombia, que elegirá al sucesor de Gustavo Petro en mayo del año próximo, en la presencia de las senadoras María Fernanda Cabal y Paola Holguín; y en nombre de Brasil, que también plebiscitará la gestión de Luiz Inácio Lula da Silva en octubre del 2026, estuvo el exministro de Relaciones Exteriores Ernesto Araújo.
Inauguraron el foro el presidente Peña y el titular de VOX y de la Fundación Disenso, Santiago Abascal. En representación de la gestión paraguaya en el ámbito internacional estuvo Leite.
Además de destacar el “éxito” del gobierno paraguayo en avanzar en reformas cruciales para la narrativa de la batalla cultural contra el “socialismo” como la sanción de Ley Garrote, el Foro de Madrid usó como contraejemplo el declive de la administración de Pedro Sánchez. Los halagos mayores se los llevó Donald Trump, que no mandó representantes, pero fue muy discutida y celebrada su retórica contra Venezuela, que ha servido como telón de fondo para el despliegue militar estadounidense en el Caribe.
LA CPAC EN ASUNCIÓN
La celebración de la CPAC en septiembre pasado fue una brújula de las coordenadas en las que avanza la ultraderecha internacional, que viene en franco ascenso.
Entre los disertantes paraguayos estuvieron el presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Latorre; el ministro de Relaciones Exteriores Rubén Ramírez Lescano y el propio presidente Peña, quien dedicó parte de su discurso a la defensa irrestricta de Israel y de las relaciones bilaterales con Taiwán. Este es un punto de interés crucial para un Estados Unidos que está rearmando su relación con el Cono Sur y necesita aliados que estén dispuestos a alejarse de China. En ello, Paraguay es un alumno ejemplar porque es el único país de Sudamérica y uno de los 12 de todo el mundo que tienen relaciones diplomáticas con Taipei.
Este repliegue estratégico fue el eje del discurso del enviado especial de Trump a la CPAC, Richard Grenell, quien no solo “lamentó” que administraciones anteriores en Washington (en alusión a la de Joe Biden) hubieran “ignorado” a Latinoamérica y permitieran el avance de la influencia de Beijing en la región, sino que fue explícito a la hora de exponer los intereses del republicano. “Todos ustedes se están beneficiando de que de repente tengamos un gobierno estadounidense que quiere competir, desplazar a China y tener una mejor relación con Paraguay”, enfatizó Grenell en su disertación, y opinó que Trump “está cambiando” esa situación junto a su secretario de Estado, Marco Rubio.
“Todos ustedes se están beneficiando de que de repente tengamos un gobierno estadounidense que quiere competir, desplazar a China y tener una mejor relación con Paraguay”, enfatizó Grenell.
Otro de los alfiles de Trump que está encargado de esta agenda es el senador por Florida Rick Scott, quien se reunió el pasado 2 de octubre con el ya embajador Leite en Washington con el objetivo de “evitar el avance del neocolonialismo chino comunista” en Paraguay.
Uno de los ejes destacados que se compartieron en la CPAC por parte de los conservadores fue la defensa radical del Estado de Israel, que por ese entonces recién empezaba a perder apoyos fuertes como los de Reino Unido y Canadá. Una deriva que terminó en que más de 10 países reconocieran en la 80ª Asamblea de Naciones Unidas la creación del Estado de Palestina. En su discurso en la CPAC, Peña prometió defender al estado sionista “cueste lo que cueste”, un compromiso que, en el actual contexto, solo se espera que se vea reforzado.
Por su parte el presidente argentino, Javier Milei, también ordenó su discurso alrededor de la defensa y el alineamiento sin fisuras con Israel e hizo gala de una de las principales banderas de la derecha en la región: el rechazo al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela y el reconocimiento de Edmundo González como presidente. También celebró la cercanía con su par paraguayo por la designación del Cártel de los Soles, a quien Trump vinculó con Maduro, como organización terrorista. En Argentina la decisión se ejecutó a través de la Cancillería, mientras que en Paraguay debió pasar el circuito legislativo en el que, de todos modos, el oficialismo tiene amplia mayoría.
Javier Milei, también ordenó su discurso alrededor de la defensa y el alineamiento sin fisuras con Israel e hizo gala de una de las principales banderas de la derecha en la región: el rechazo al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela.
Fue precisamente Latorre, presidente de la Cámara de Diputados de Paraguay, el que marcó la línea en la conferencia conservadora sobre los cambios que está encarando el Partido Colorado en esta nueva etapa de radicalización. Frente a los ideólogos y exponentes de la ultraderecha internacional, el legislador recogió las banderas de la batalla contra la “ideología de género” y las “ideas globalistas”, el corazón del proyecto colorado.
Pero esto no fue siempre así. Esta vuelta de tuerca a un conservadurismo más cercano a la extrema derecha fue puesta en juego en la campaña presidencial de 2023, en la que se usó el eslogan “Dios, Patria y Familia”, que, debido al éxito electoral contra el excandidato de la Concertación Efraín Alegre, terminó convertido en un activo de gestión.
LEITE, LA PIEZA CLAVE
Además de Cartes, el otro gran articulador de Paraguay con el circuito conservador global es el ya mencionado Gustavo Leite, que fue premiado por el gobierno con la misión diplomática más importante del país y que redobla su importancia con la vuelta de MAGA al poder. Al igual que lo hizo Peña, Trump cerró oficialmente la USAID: más del 80 % de los programas de la agencia se habían cancelado en marzo y el 20 % restante fue absorbido en julio pasado por el Departamento de Estado a cargo de Marco Rubio.
El otro gran articulador de Paraguay con el circuito conservador global es el ya mencionado Gustavo Leite, que fue premiado por el gobierno con la misión diplomática más importante del país y que redobla su importancia con la vuelta de MAGA al poder.
La política internacional en esta administración paraguaya es un espejo de lo que sucede en la política interna, que además se vio oxigenada y validada por el triunfo del republicano. “Hay un contexto internacional que le está diciendo a Paraguay y principalmente al cartismo que tiene razón”, apuntó Filártiga. Pero hasta la asunción del republicano, Leite venía trabajando sus vínculos con la ultraderecha europea representada por el partido español Vox y por el presidente de Hungría Viktor Orbán.
En mayo de este año, Leite asistió en calidad de “orador distinguido” a la CPAC organizada en Budapest. Orbán fue uno de los artífices de la unión entre las ultraderechas europeas y las americanas, con la primera celebración de una CPAC en ese país en 2022, y en la que sacaron a relucir el lema “Dios, Patria y Familia”; una segunda en 2023; una tercera en 2024 donde, según alardean, “drenaron sin complejos el pantano de Washington” para la vuelta republicana; y la cuarta este año, que estuvo marcada por la invitación a dar paso a la “era del patriotismo”. Leite había sido invitado en carácter de vicepresidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de Paraguay y aprovechó para exponer sus logros en “la batalla cultural contra las ONGs”. En ese viaje también se reunió con Zsófia Koncz, secretaria de Estado de Asuntos de Familia de Hungría, con quien coincidió en puntos como la soberanía y la defensa de la familia como “pilares de un país con valores y futuro próspero”.
También fue la vitrina donde pudo exponer, por un lado, el logro legislativo de la ya mencionada “Ley Garrote”, y por otro, hacer gala de la decisión del gobierno de fusionar los ministerios de Niñez, Juventud y Mujer en una “gran Ministerio de la Familia”. “Lo que vimos en esta estadía en la Unión Europea es que el Ministerio de la Mujer se hizo para el feminismo y se olvidaron de las otras funciones de la mujer como madres, esposas y formadoras”, lanzó el embajador. Y seguidamente denunció que la Unión Europea “actúa menos como fuerza guardiana de los tratados que como cabecilla de la ideología progresista”, en referencia al denunciado “uso político” de fondos de cooperación internacional europeos. “No vamos a parar”, arremetió Leite, refiriéndose a la batalla en contra de esos intereses.
Denunció que la Unión Europea “actúa menos como fuerza guardiana de los tratados que como cabecilla de la ideología progresista”, en referencia al denunciado “uso político” de fondos de cooperación internacional europeos.
PARAGUAY: ENCLAVE REACCIONARIO
El nuevo papel que desempeña Paraguay para la articulación internacional de las fuerzas de derecha, como hemos visto, no es menor ni anecdótico. Su proyecto se viabiliza desde las más altas esferas del poder político contando con el expresidente Cartes, el presidente Peña y el embajador Leite como tres operadores convencidos de la necesidad de combatir el globalismo en el corazón de América Latina y avanzar en la agenda de la reacción estadounidense y europea.
En un escenario de disputa ideológica, por un lado, y geopolítica para reducir la influencia de China en la región, por el otro, el enclave “antiglobalista” en el que se ha convertido Paraguay para la región cobrará cada vez más importancia. Con un Partido Colorado que ha ganado siete de las ocho elecciones presidenciales desde la vuelta a la democracia y que se ha adaptado a las demandas de la época; con una nueva administración republicana aliada en la Casa Blanca que ha levantado las sanciones a Cartes implementadas durante el mandato de Biden; y con Argentina, Bolivia y muy probablemente Chile gobernados por la derecha, el gobierno paraguayo tendrá tres años más para afianzar su hegemonía interna y consolidarse como uno de los territorios sudamericanos predilectos para la cruzada conservadora.




