El viernes 24 de abril el presidente colombiano Gustavo Petro realizó una visita oficial a Caracas, donde sostuvo un encuentro con la presidenta interina, Delcy Rodríguez. Se trata de la primera visita de un jefe de Estado al país desde el ataque y posterior secuestro de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, en un contexto de transición política y reconfiguración institucional en Venezuela.
La reunión tuvo como eje central la seguridad en la frontera común, una extensa y porosa franja terrestre de dos mil 219 kilómetros —la más larga para ambos países— por la que circulan de manera constante personas y mercancías. En esta zona operan diversos grupos armados, entre ellos el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que ejerce un control significativo y ha mantenido distintos tipos de acuerdos con el gobierno venezolano. También están presentes, en menor medida, disidencias de las FARC y el Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), lo que convierte a la región en un espacio altamente complejo desde el punto de vista de la seguridad.
Tras el encuentro, ambos mandatarios anunciaron un plan coordinado para combatir las economías ilegales en la frontera, incluyendo acciones conjuntas contra el narcotráfico, la minería ilegal y la trata de personas. Como parte de estas medidas, se acordó el establecimiento de mecanismos de intercambio de información y el desarrollo de inteligencia conjunta, los cuales entrarían en vigor de manera inmediata, con el objetivo de enfrentar el crimen transnacional de forma más eficaz.
Estos acuerdos se producen en un contexto marcado por dificultades en la política de paz del gobierno colombiano, que no logró concretar negociaciones con el ELN, uno de sus principales objetivos. Asimismo, en la región del Catatumbo, en el departamento de Norte de Santander —limítrofe con el estado venezolano de Táchira— se han registrado recientes enfrentamientos que han provocado el desplazamiento de miles de personas.
Además de los temas de seguridad, la agenda incluyó avances en acuerdos para impulsar la relación binacional, aunque sin detalles específicos. Entre las áreas abordadas destacan la interconexión eléctrica y de gas, así como el fomento del turismo. En este contexto, Colombia ha manifestado interés en participar en el sector eléctrico venezolano, lo que refleja una apuesta por la integración energética entre ambos países.
Durante una rueda de prensa conjunta, Rodríguez destacó que la llegada de Petro al poder en 2022 representó un punto de inflexión que permitió la reapertura de la frontera tras siete años de ruptura diplomática. Como resultado, el comercio bilateral, que había caído a niveles mínimos, alcanzó los mil 500 millones de dólares el año anterior, a pesar de las restricciones derivadas del bloqueo económico impuesto a Venezuela.
Por su parte, el presidente colombiano defendió la idea de la “Gran Patria” como un modelo de confederación para el siglo XXI, orientado a fortalecer la integración económica, social y política entre ambos países. Según Petro, esta visión permitiría consolidar a la región como un actor relevante a nivel internacional, basado en una perspectiva diversa y pluralista que respete la autonomía de cada nación.
El encuentro presidencial estuvo precedido por la Tercera Reunión de la Comisión Binacional de Buena Vecindad, en la que se establecieron once grupos de trabajo técnicos enfocados en áreas estratégicas como soberanía energética, salud, defensa y medio ambiente. Este proceso previo sirvió como base para estructurar los acuerdos y profundizar la cooperación bilateral en distintos ámbitos.
Lectura recomendada: “Declaración conjunta con la Presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez”.

