Con la elección para la Secretaría General de la ONU en el horizonte cercano, la candidatura de Michelle Bachelet continúa en carrera y durante los últimos días recibió el apoyo de los gobiernos de Brasil, México y Colombia.
El lunes 11 de mayo la expresidenta de Chile fue recibida en el Palacio de Planalto por el presidente Luiz Inácio Lula Da Silva y el viernes 15 se reunió en el Palacio Nacional de México con la presidenta de este país, Claudia Sheinbaum.
Ambos encuentros significan una ratificación del impulso a la candidatura, después de que en marzo el nuevo gobierno de Chile, encabezado por José Antonio Kast, anunciara en un comunicado que retiraba su apoyo. Inicialmente, la candidatura había sido empujada por el gobierno de Gabriel Boric pero el cambio de presidente implica un pronunciado giro ideológico y geopolítico.
El miércoles 20 de mayo, a su vez, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, anunció en sus redes digitales el respaldo a Bachelet, difundido también a través de un comunicado de la Presidencia. El texto destaca a la política chilena como “una líder global en derechos humanos, igualdad de género, justicia social y sostenibilidad, defensa y seguridad”.
Si bien el desistimiento de su propio país es un golpe duro, el respaldo de los tres países más poblados de América Latina se convierten en un activo importante de cara a al elección en la ONU, en la que la exmandataria compite con las candidaturas del argentino Rafael Grossi; la costarricense Rebeca Grynspan; el expresidente de Senegal, Macky Sall, y —desde hace pocos días— la ecuatoriana María Fernanda Espinosa, propuesta por Antigua y Barbuda.


