Quedó confirmada la exclusión definitiva de Evo Morales como candidato presidencial, tras la decisión del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) y el Tribunal Supremo Electoral (TSE), que cerraron todas las vías jurídicas para su participación. Aunque Morales denunció que fue vetado por razones políticas, los fallos ratificaron que la Constitución prohíbe la reelección no continua. Con esta resolución, se consolidó un cambio de ciclo en el liderazgo del MAS.
En respuesta, el evismo organizó una gran marcha en La Paz el 17 de mayo, con miles de militantes que reclamaron el derecho de Morales a participar y denunciaron una supuesta alianza entre el gobierno y el TCP. Adicionalmente, el evismo anunció movilizaciones a partir del lunes 27 de mayo hasta lograr la renuncia de Arce, a quien acusan de traicionar el proyecto histórico del MAS.
La tensión se trasladó también a la candidatura de Andrónico Rodríguez, actualmente respaldada por el Movimiento Tercer Sistema (MTS). Una audiencia judicial prevista para definir la personería jurídica de la alianza MTS fue suspendida de forma sorpresiva, lo que generó fuertes críticas de su entorno. El exgobernador Félix Patzi, aliado del MTS, denunció que la suspensión forma parte de una estrategia para “excluir a Andrónico de los comicios”. Finalmente, dicha audiencia fue instalada el 22 de mayo. Aparte de este recurso en juego, existen al menos 10 que, hasta su resolución, pueden afectar las intenciones electorales de candidatos y partidos.
En paralelo, el proceso electoral se judicializa progresivamente, con la presentación de recursos que ponen presión sobre el TSE. Sectores del MAS, del evismo y de otros actores intentan disputar candidaturas y personerías ante jueces y tribunales, lo que empieza a generar inestabilidad institucional en plena campaña.

