En el primer semestre de 2025, Brasil se consolidó como el segundo mayor receptor de inversiones directas de China, sólo detrás de Indonesia, según datos del China Global Investment Tracker del American Enterprise Institute (AEI). En ese período, las compañías chinas invirtieron 22 mil millones de dólares en distintos países, de los cuales 2,6 mil millones fueron a Indonesia y 2,2 mil millones a Brasil, lo que significó un aumento del 5% frente al mismo lapso de 2024. Este flujo responde a la estrategia de Pekín de reforzar su presencia en mercados emergentes, mientras Donald Trump intensifica las barreras comerciales contra Brasil. Desde 2005, el país sudamericano se ha mantenido entre los destinos prioritarios de capital chino, gracias a su abundancia en recursos naturales, déficit en infraestructura y amplio mercado consumidor.
Los proyectos más recientes se concentran en sectores clave. En el agronegocio, la Cofco culmina un terminal de granos en el Puerto de Santos, tras destinar más de 2,2 mil millones de reales (366 millones de dólares) en infraestructura ferroviaria y portuaria. En la minería, se destacan adquisiciones estratégicas: MMG invirtió cerca de 500 millones de dólares en minas de níquel de Anglo American; China Nonferrous compró Mineração Taboca por 340 millones; Huaxin Cement adquirió Embu por 186 millones; y Baiyin Nonferrous asumió Mineração Vale Verde en Alagoas por 420 millones. Estas operaciones refuerzan el interés chino en minerales estratégicos para la transición energética y la industria de alta tecnología.
El panorama revela también una creciente diversificación sectorial. En el automotriz, la GWM inauguró fábrica en São Paulo con planes de invertir 10 mil millones de reales hasta 2032; la GAC lanzó autos eléctricos en el país; la BYD amplió su presencia con fuertes campañas publicitarias; y la Geely no solo abrió concesionaria, sino que adquirió el 26% de la filial de Renault por 720 millones de dólares. En servicios digitales, destacan la expansión de 99 (Didi) y Keeta (Meituan), esta última con inversiones por 5 mil 600 millones de reales. Según Tulio Cariello del CEBC, este giro evidencia el foco en el mercado consumidor brasileño, más allá de las materias primas. El economista Derek Scissors subraya que la apuesta china está vinculada tanto a la necesidad de commodities como hierro, soja y petróleo, como al interés de ampliar la infraestructura energética. En paralelo, el fortalecimiento del comercio chino con el Sur Global, cuyas exportaciones en 2024 superaron los 1,5 mil millones de dólares, confirma un reordenamiento de flujos frente a EE.UU. y Europa Occidental, con implicancias estratégicas para Brasil.

