El 24 de octubre, Donald Trump anunció en su red social Truth que daba por terminadas todas las negociaciones comerciales con Canadá a raíz de un spot televisivo del gobierno de Ontario que usa una grabación de Ronald Reagan para criticar los aranceles. Trump calificó el aviso de falso y acusó a Canadá de intentar influir en causas judiciales estadounidenses sobre la legalidad de sus aranceles actuales. La Ronald Reagan Presidential Foundation respaldó la queja y sostuvo que el mensaje editaba y descontextualiza un discurso radial de 1987.
El aviso en cuestión extrae fragmentos de una alocución en la que Reagan defendía el “libre pero justo” comercio: apoyaba la apertura, pero admitía aranceles en casos de prácticas desleales (entonces contra semiconductores japoneses). Para la Fundación Reagan y para Trump, el recorte convierte ese matiz en una condena general a los aranceles. Mientras en Canadá el primer ministro Mark Carney y el premier de Ontario Doug Ford jugaron sus propias cartas: Ford admitió que esperaba el enojo de Trump y Carney mantuvo la crítica económica a los aranceles, sin romper del todo puentes de diálogo de cara a cumbres en Asia. El choque dejó en el aire reuniones bilaterales previstas y añade tensión a una relación ya marcada por los nuevos aranceles y por la intención de Ottawa de diversificar exportaciones.


