El Pacto Histórico enfrenta una situación compleja de cara a las elecciones presidenciales de 2026, marcada por tensiones internas y disputas sobre la consulta interna para definir su candidato presidencial. La coalición decidió bajarse de la consulta presidencial prevista para finales de año, iniciativa destinada a frenar tensiones entre sus doce precandidatos, decisión que se tomó a menos de 24 horas del cierre del plazo de inscripción, por lo que solicitó ante el Consejo Nacional Electoral (CNE) el aplazamiento de las consultas, argumentando dificultades organizativas y la necesidad de evitar divisiones internas que puedan debilitar su apuesta electoral. Sin embargo, esta solicitud ha generado un debate intenso tanto al interior del Pacto Histórico como en el ámbito político nacional, dado que el CNE debe decidir de manera urgente si acepta el retraso, lo que pone en juego la legitimidad y la unidad del movimiento.
Gustavo Bolívar, congresista y figura clave dentro del Pacto, ha propuesto recurrir a una encuesta interna como mecanismo alternativo para medir fuerzas y superar la crisis generada por la consulta. Además, ha manifestado públicamente su rechazo hacia la participación del alcalde Daniel Quintero en la próxima contienda, e incluso condiciona su apoyo político en caso de una victoria de Quintero, escenario que refleja una pugna significativa que podría afectar el desempeño electoral del Pacto Histórico.
Mientras tanto, sectores de la oposición como el Centro Democrático, Cambio Radical y fuerzas políticas cercanas al expresidente Álvaro Uribe están organizando una cumbre en Bogotá con miras a fortalecer su alianza y preparar la contienda electoral para hacerle frente al Pacto Histórico. La reconfiguración del mapa político se agudiza con la repercusión de voces del sector empresarial, que ante su temor de una posible “deriva autoritaria”, pidieron al exministro Juan Carlos Pinzón que se postule como candidato presidencial, enfatizando una necesidad de “timón firme” ante los desafíos que enfrenta el país.
Por otro lado, el mismo Gustavo Petro, está promoviendo la idea de nuevas consultas populares, especialmente en respuesta a la posible obstrucción del Congreso a reformas clave como la de salud. Un reflejo de la dinámica conflictiva entre el Ejecutivo y la legislatura en Colombia, pero en un contexto en que la incógnita de cómo su espacio político se encuentra a la altura de sus iniciativas y mantiene su capacidad electoral.

