Charlie Kirk y el quinto gran despertar de Estados Unidos

Freddy Gray*

El asesinato de Charlie Kirk fue un acontecimiento que golpeó con fuerza el corazón del movimiento MAGA, pero que le ha permitido solidificar su identidad común y convocar a su base más fiel a seguir dando lo que Steve Bannon, Alexander Dugin y muchos otros consideran una batalla espiritual. Kirk, de posturas radicales y dirigente de uno de los movimiento de jóvenes universitarios más grandes en la historia de Estados Unidos, le daba voz a un sector de la población estadounidense que apuesta, entre otras cosas, por devolver a su país a un orden político y social donde los valores judeocristianos tengan primacía. El homenaje realizado el domingo 21 de septiembre en su honor fue una puesta en escena de esa convicción en palabras no solamente de activistas y predicadores, sino de secretarios de Estado, y del propio vicepresidente y hasta del presidente. Este hecho, que pone de manifiesto una apuesta en crecimiento por el “nacionalismo cristiano”, ha llevado a algunos analistas a hablar de que la nación norteamericana vive su quinto gran despertar y que este movimiento podría también tener asidero en otras parte del mundo. Traducimos el texto que Freddy Gray escribió al respecto para la revista británica The Spectator.

Ilustración: Traza Continental

El Islam político es una poderosa fuerza global. El wahabismo, la Hermandad Musulmana y la teocracia chiíta son ramas diferentes pero exitosas del mismo impulso de gobernar de acuerdo con la voluntad de Alá. El cristianismo político, por el contrario, ha pasado en décadas recientes, siglos incluso, a un segundo plano cuando se trata de asuntos públicos. Con algunas excepciones, los cristianos han interpretado generalmente el mensaje de Jesús de “Dad al César lo que es del César” como un mandato para no enturbiar la búsqueda sagrada de la justicia con la búsqueda mundana del poder.

En el homenaje a Charlie Kirk, el mundo fue testigo de algo diferente: no solo una política cristiana, sino un cristianismo político. Las campañas del Partido Republicano han tenido durante mucho tiempo una fuerte dimensión evangélica. Pero el movimiento Make America Great Again está produciendo algo nuevo: una política con una base marcadamente espiritual que no pide disculpas ni necesita justificarse, que es mucho más estridente y nacionalista, y tan sincrética como militante. Es un ejército multiconfesional para Jesús, sin culpa ni pena por sus contradicciones y firme en su defensa de los valores conservadores híbridos.

El movimiento Make America Great Again está produciendo algo nuevo: una política con una base marcadamente espiritual que no pide disculpas ni necesita justificarse, que es mucho más estridente y nacionalista, y tan sincrética como militante.

El homenaje a Kirk, llevado a cabo en un vasto y abarrotado estadio de fútbol americano en Arizona, fue un evento profundamente religioso y un intento explícito de hacer proselitismo. Vimos al presidente Donald Trump, al vicepresidente J.D. Vance, al secretario de Estado Marco Rubio, al secretario de Defensa Pete Hegseth y a la directora de Inteligencia Nacional (DNI, por sus siglas en inglés), Tulsi Gabbard, elogiar a Charlie como un guerrero de Dios. Vance, católico, lo llamó “un mártir” por la fe. Hegseth, un veterano protestante, citó a su propio pastor, diciendo: “el diablo se pasó de la raya” al matar a Kirk. Instó a la audiencia: “Ármense de verdad, de oración, de audacia sin remordimientos”. Gabbard, hindú, agregó que el movimiento Trump debería “refugiarse en Dios, para sacar fuerza y valentía del Señor”. Stephen Miller, el subjefe de Gabinete de la Casa Blanca judío, habló en términos vagamente paganos sobre cómo Kirk había sido “inmortalizado” y dijo “prevaleceremos sobre las fuerzas de la maldad”.

Tucker Carlson, la estrella mediática episcopal, comparó el asesinato de Kirk con la crucifixión de Cristo. Dijo que podía sentir “el Espíritu Santo resonando como un diapasón” por todo el estadio. Rob McCoy, copresidente de Turning Point USA (TPUSA) junto con Charlie, dijo que Kirk veía “la política como una vía para acercarse a Jesús”. Andrew Kolvet, el productor del programa de Charlie Kirk y director de comunicación de TPUSA, dijo: “Charlie era un profeta… no del tipo adivino, sino del tipo bíblico. Enfrentó el mal y proclamó la verdad”.

Erika Kirk, la viuda en duelo, entregó el mensaje cristiano más poderoso de todos: perdonó al asesino de su marido. “Charlie quería salvar a hombres jóvenes como él”, dijo. “Perdidos, enojados, engañados por el mundo. Oren por él. Oren por su alma. Y oren para que Dios rompa sus grilletes”.

Erika Kirk, la viuda en duelo, entregó el mensaje cristiano más poderoso de todos: perdonó al asesino de su marido. “Charlie quería salvar a hombres jóvenes como él”, dijo.

El tema en el que los oradores habían estado claramente de acuerdo era “renacimiento”, no venganza. El presidente Trump lo llamó “un gran despertar espiritual”.

Desde su fundación, Estados Unidos ha sido sacudido por al menos cuatro “grandes despertares”, que han unido la fe estadounidense en Dios al destino manifiesto de la nación. Lo que podríamos estar viendo ahora es un quinto gran despertar, pero uno que es más abiertamente político, dado que proviene de la Casa Blanca, y menos explícitamente protestante, dado que mezcla mensajes católicos con las creencias apasionadas de otras religiones.

A finales del siglo XIX, el papa León XIII advirtió contra la “herejía del Americanismo”, con su énfasis en la libertad individual y la aceptación del espíritu de la época. Casualmente, ahora hay un nuevo papa estadounidense, también llamado León. ¿Cómo podría él responder a este avivamiento espiritual con sello MAGA?

El papa León podría notar que un nuevo fervor religioso también está comenzando a envolver a la derecha en Europa. En Gran Bretaña, un carácter guerrero cristiano se está apoderando de ciertos sectores de la derecha. Es, en cierto sentido, una reacción al Islam político en el Reino Unido. En otros sentidos, está inspirado en el cristianismo manifiesto del movimiento de Trump. Vimos cruces y disfraces de cruzados en la manifestación de “Unite the Kingdom” (unir al Reino) en Londres. El renacimiento político cristiano quizá tenga una fuerte influencia estadounidense. Pero también podría ser mucho más grande que solo la política estadounidense.

El renacimiento político cristiano quizá tenga una fuerte influencia estadounidense. Pero también podría ser mucho más grande que solo la política estadounidense.

*Freddy Gray es editor adjunto de The Spectator. 

El texto original en inglés fue publicado el 22 de septiembre en The Spectator y puede consultarse en el siguiente enlace: https://www.spectator.co.uk/article/charlie-kirk-and-americas-fifth-great-awakening/

El asesinato de Charlie Kirk fue un acontecimiento que golpeó con fuerza el corazón del movimiento MAGA, pero que le ha permitido solidificar su identidad común y convocar a su base más fiel a seguir dando lo que Steve Bannon, Alexander Dugin y muchos otros consideran una batalla espiritual. Kirk, de posturas radicales y dirigente …

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