Cómo J.D. Vance puede guiar a la derecha fragmentada
Richard Nixon demostró la fórmula del éxito
Christopher R. Rufo*
Además de Donald Trump, son pocas las figuras republicanas que cuentan con el respaldo mayoritario de todas las facciones que componen el movimiento MAGA y que pueden ser un elemento de unidad rumbo al futuro. Uno de ellos es el vicepresidente J.D. Vance, quien ha sido muchas veces elogiado como un puente entre las bases más radicales y la derecha tecnológica, dos mundos aparentemente irreconciliables. Como señala Christopher Rufo, esas contradicciones están lejos de desaparecer y se han sumado otras –producto de las divergencias de opinión en torno al apoyo de Estados Unidos a Israel– generando un ambiente intempestivo que sólo podrá ser navegado por un perfil que mantenga una estrategia política sólida, tal como lo hizo Richard Nixon en su momento. Para Rufo, es el exsenador quien puede cumplir esa misión. Traducimos al castellano la reflexión de uno de los intelectuales jóvenes más escuchados de la derecha estadounidense.
La derecha política se está fracturando. A medida que el primer año del segundo mandato de Trump llega a su fin, las tensiones latentes en la coalición conservadora han comenzado a salir a la superficie.
La derecha está dividida en materia de política exterior, enfrentando a los antiintervencionistas, que cuestionan la relación de Estados Unidos con Israel, con los neoconservadores, que abogan por una estrategia más firme ante amenazas como Irán. En política interna, varias facciones se pelean: los conservadores del establishment se han vuelto contra Tucker Carlson después de que este “le diera plataforma” al provocateur Nick Fuentes; Marjorie Taylor Greene ha roto con el presidente Trump por su negativa a publicar los archivos de Epstein; Candace Owens ha ganado una gran audiencia esparciendo esquizo-política de derecha; y los activistas han montado campañas —hasta ahora infructuosas— para derrocar a los presidentes de la Fundación Heritage (por impulsar a la institución en una dirección más populista y supuestamente nacionalista cristiana mientras se niegan a condenar a Carlson) y del Instituto de Estudios Intercolegiados (por dar excesivo protagonismo a los pensadores posliberales y paleoconservadores).
El presidente Trump parece estar operando por encima de la contienda, desinteresado en gestionar estas disputas o —en los casos de aquellas que involucran el discurso en línea o las instituciones conservadoras— quizás sin darse cuenta de que están sucediendo. El poder político de Trump nunca ha dependido del mundo de los think tanks o del conservadurismo institucional. Tiende a gobernar como un ejecutivo fuerte que apela directamente a la opinión pública, a menudo saltándose a los gatekeepers (filtros o intermediarios) tradicionales de la derecha. Este ha sido un enfoque exitoso, pero en el momento actual ha creado un vacío que las facciones rivales buscan llenar.
El poder político de Trump nunca ha dependido del mundo de los think tanks o del conservadurismo institucional. Tiende a gobernar como un ejecutivo fuerte que apela directamente a la opinión pública…
Durante varios años, el hombre que manejó con éxito estas disputas y unió a los diversos grupos en una sola coalición fue el fundador de Turning Point USA, Charlie Kirk. Tras el asesinato de Kirk en septiembre, quedó claro lo importante que era y lo mucho que había contribuido a mantener unida a la derecha. No es de extrañar, por lo tanto, que tras su muerte las fracturas del movimiento comenzaran a hacerse más visibles.
Hasta ahora, las instituciones conservadoras no han sido capaces de producir un líder que pueda ocupar el lugar de Kirk, pero hay una figura que ya cuenta con la autoridad, la familiaridad y la habilidad política necesarias para gestionar estas divisiones: J. D. Vance.
El vicepresidente conoce muy bien la base MAGA de Trump. Domina el lenguaje de las instituciones intelectuales conservadoras. Y, como hombre relativamente joven, puede mediar la conversación entre conservadores mayores, que operan a través del sistema Fox News, y conservadores más jóvenes, que consumen su contenido político en línea.
…hay una figura que ya cuenta con la autoridad, la familiaridad y la habilidad política necesarias para gestionar estas divisiones: J. D. Vance.
¿Cómo debería Vance abordar este desafío? Para responder a esa pregunta, podríamos recordar la experiencia de otro hombre que llegó a la vicepresidencia a una edad temprana, lidió con los problemas del racismo y el conspiracionismo dentro de la derecha y, a través de prueba y error, aprendió cómo administrar una coalición, ganar la presidencia y ganar la reelección con una victoria aplastante en 49 estados: Richard Nixon.
Entre 1960 y 1968, Nixon enfrentó fracturas similares en la derecha, incluida una batalla en curso con la archiconservadora Sociedad John Birch. Los Birchers desconfiaban de Nixon y de su jefe, el presidente Dwight Eisenhower, a quienes sospechaban de albergar simpatías con el comunismo.
Después de perder las elecciones presidenciales de 1960 ante John F. Kennedy, Nixon intentó rehabilitar su carrera con una candidatura a gobernador de California dos años después. Temiendo que se lo asociara con el conspiracionismo de derechas, Nixon emitió una rotunda denuncia de la John Birch Society, se negó a respaldar a los candidatos de la Birch que se presentaban a cargos estatales y exigió que los líderes republicanos repudiaran al presidente de la John Birch Society, Robert Welch, y a quienes lo apoyaban.
Entre 1960 y 1968, Nixon enfrentó fracturas similares en la derecha, incluida una batalla en curso con la archiconservadora Sociedad John Birch.
Como consecuencia, las elecciones de 1962 se centraron en el tema del “extremismo político”. Esto debilitó simultáneamente el apoyo a Nixon por parte de la derecha y fortaleció el apoyo a su oponente, Pat Brown, en el centro. La diferencia resultó decisiva. Nixon perdió las elecciones, pero aprendió la lección. Mientras sentaba las bases para su retorno a la campaña presidencial entre 1966 y 1968, Nixon adoptó una nueva estrategia. En lugar de centrarse en la denuncia y el repudio, buscó el punto medio.
Nixon mantuvo una distancia estratégica de la Sociedad Birch como institución mientras apelaba a los votantes de derecha de las bases, incluidos los Birchers, con un mensaje de fuerte anticomunismo y una política de ley y orden. Retrató calmada y serenamente a la Sociedad Birch como una fuerza desgastada sin dejar que este mensaje se convirtiera en espectáculo y teatralidad. Ganó las elecciones en 1968 y nuevamente en 1972, dejando que la victoria volviera el tema irrelevante.
El vicepresidente Vance podría considerar una estrategia similar. Los conservadores le han exigido de varias formas que denuncie a Tucker Carlson, repudie a Nick Fuentes y rompa con los neoconservadores o, alternativamente, con Israel. Hasta ahora, Vance ha eludido sabiamente estos conflictos y ha tratado de transmitir un mensaje unificador. Sin embargo, a medida que se desarrollen estos conflictos, esta posición neutral se volverá menos sostenible. Vance tendrá que tomar decisiones.
Hasta ahora, Vance ha eludido sabiamente estos conflictos y ha tratado de transmitir un mensaje unificador.
Al igual que en el caso de Nixon, la mejor estrategia para Vance sería adoptar posiciones ampliamente populares y marginar a las facciones que promueven el racialismo y el conspiracionismo inaceptables, que son veneno (poison pills) para cualquier campaña presidencial.
Candace Owens, quien ha cuestionado el alunizaje, puede atraer a mirones en YouTube, pero su forma de esquizo-política no persuadirá a la clase media estadounidense en las casillas. Asimismo, Nick Fuentes puede montar espectáculos hiperreales que dividen a la derecha institucional, pero sus posiciones reales —despliegue cínico de símbolos nazis, oposición al matrimonio interracial, etc.— están diseñadas para evocar indignación, no para ganar votos. El matrimonio interracial, por ejemplo, goza de un índice de aprobación del 94 por ciento; cualquier candidato político que se le oponga estaría cometiendo un suicidio electoral. (De hecho el propio Vance está en un matrimonio interracial).
Si Vance puede adoptar posiciones populares, mantener una distancia estratégica con figuras impopulares y unir a las facciones legítimas de la derecha, habrá sentado las bases para una campaña sólida.
También sería prudente recordar, como lo hizo Nixon, que la suma a través de la resta funciona. Para conseguir una mayoría no solo es necesario movilizar a los grupos que pueden aportar votos, sino también desvincular o marginar a los grupos que podrían perjudicar a la coalición. Los racialistas marginales y los conspiracionistas paranoicos son precisamente el tipo de facciones que deberían ser apartadas de la coalición.
Si Vance puede adoptar posiciones populares, mantener una distancia estratégica con figuras impopulares y unir a las facciones legítimas de la derecha, habrá sentado las bases para una campaña sólida.
La lucha no será fácil. Habrá conflicto y controversia. Pero Vance ya ha demostrado la habilidad necesaria para incorporar nuevos elementos a la coalición, como la llamada “derecha tecnológica”. Y se ha negado a morder el anzuelo de figuras como Fuentes, que han tratado de provocarlo. El desafío por delante será aún mayor. Espero que esté a la altura.
*Christopher Rufo tiene 41 años y es uno de los activistas conservadores más respetados por la derecha estadounidense. Es conocido por su cercanía con el gobernador Ron deSantis (es su asesor y miembro del fideicomiso que dirige el New College de Florida) y por ser el inspirador de la orden ejecutiva de Trump que en 2020 eliminó las capacitaciones para el gobierno y contratistas sobre políticas de diversidad, equidad e inclusión (DEI). Su libro America’s Cultural Revolution: How the Radical Left Conquered Everything publicado en 2023 fue bestseller y se ha convertido en uno de los textos de cabecera del trumpismo. Estudió en Georgetown y en Harvard, además de escritor y activista es cineasta, miembro del Manhattan Institute y editor de City Journal.
El texto original en inglés fue publicado el 20 de noviembre de 2025 en el Substack del autor y puede consultarse en el siguiente enlace: https://christopherrufo.com/p/how-j-d-vance-can-manage-the-fractious?utm_medium=ios



