Pensar el futuro en un contexto de caos como el que vivimos puede ser una tarea poco alentadora, sin embargo, es política y humanamente necesaria. Interrogarnos cuáles son los futuros deseables, los horizontes posibles, quiénes los están pensando y si desde América Latina somos capaces todavía de proponer “otros mundos” es una tarea impostergable.